El Manchester City vivió una de las noches más frías y duras de su historia reciente en la Champions League. En el Aspmyra Stadion, en pleno Círculo Polar Ártico, el Bodø/Glimt firmó una victoria histórica por 3-1 que congela al equipo de Pep Guardiola y complica seriamente su camino hacia el Top-8 del torneo.
El conjunto noruego salió sin complejos y golpeó con fuerza en apenas tres minutos. Kasper Høgh abrió el marcador al 22’ con un certero remate de cabeza y repitió al 24’ culminando un letal contraataque que dejó en evidencia a la zaga inglesa. El City, sorprendido y frágil en defensa, intentó reaccionar con posesión, pero sin profundidad ni claridad en los últimos metros.
En la segunda mitad llegó el golpe definitivo. Al 58’, Jens Petter Hauge firmó un auténtico golazo desde fuera del área para el 3-0, desatando la locura en las gradas. Apenas dos minutos después, Rayan Cherki descontó con un disparo espectacular para el 3-1, pero la reacción citizen fue más emocional que futbolística.
La noche negra del City se agravó con la expulsión de Rodri, quien vio dos tarjetas amarillas en apenas 53 segundos, dejando a su equipo con diez hombres cuando aún quedaba media hora por jugar. A partir de ahí, el Bodø/Glimt incluso estuvo más cerca del cuarto que los ingleses de una remontada.
Guardiola, visiblemente frustrado en la banda, observó cómo su equipo sumaba otro tropiezo en un inicio de 2026 muy irregular. Con esta derrota, el City se queda con 13 puntos y se jugará su futuro europeo en la última jornada, obligado a ganar y a mirar de reojo otros resultados. En Noruega, mientras tanto, se escribió una página dorada de la Champions.