En su segunda expedición lejos del Estadio Libertad Financiera, el Atlético de San Luis salvó el orgullo y rescató un empate agónico ante Xolos de Tijuana, gracias a un gol de Fidel Barajas en el último suspiro, cerrando así una gran semana de cuatro puntos.
El contexto hacía de este un partido distinto. Primero, porque Xolos no se quedó con diez hombres desde el primer tiempo. Segundo, porque el pasto sintético suele ser un factor incómodo para los visitantes en la Frontera. Y tercero, porque Tijuana mostró mayor orden e idea colectiva que un América inmerso en crisis.
‘Colorado’ Abascal tenía la oportunidad de dar un golpe en la mesa: no solo respaldar la continuidad de varios jugadores, sino demostrar que la mejoría se reflejaba en la cancha. Sin embargo, el plan no terminó de funcionar. A pesar de salir con línea de cinco y mayor posesión, San Luis fue incapaz de romper las líneas de un Tijuana que comenzó a generar peligro desde temprano.
Al minuto 17, un disparo raso obligó a una gran reacción de Andrés Sánchez, quien dejó un rebote que Adonis Preciado aprovechó para el 1-0. Un golpe duro del que el Atlético tardó en reaccionar.
Salles-Lamonge volvió a quedar a deber, confirmando su irregularidad; João Pedro, aislado en ataque, no pudo celebrar su continuidad con un gol. Poca claridad, mucha fricción y un equipo que perdía el balón en tres cuartos de cancha, generando escaso peligro sobre el arco de Toño Rodríguez, casi un espectador en la fría noche tijuanense.
Pero cuando todo apuntaba a una derrota dolorosa, apareció Fidel Barajas. El juvenil se elevó en el área, aprovechó un desvío y empujó el balón al fondo para decretar el empate, en medio de los reclamos de Xolos por el tiempo cumplido. No fue culpa de San Luis, que mostró carácter y orgullo para no irse con las manos vacías.