El talento de un Balón de Oro se hizo notar en el Parque de los Príncipes. Ousmane Dembélé, galardonado en 2025, firmó un doblete de gran calidad que devolvió al París Saint-Germain a la senda del triunfo y lo colocó, de forma provisional, en la cima de la Ligue 1.
El exjugador del Barcelona puso orden en un equipo que necesitaba reaccionar tras la eliminación copera del miércoles ante el París FC.
Con sus dos goles, calmó los ánimos y sentenció una victoria solvente ante un Lille que llegaba en gran momento, instalado en zona Champions.El primer tanto llegó poco antes del descanso. Tras un robo de Senny Mayulu y un pase de Vitinha, Dembélé apareció en la media luna y soltó un disparo raso, ajustado al palo, imposible para Berke Özer.
El segundo, ya en la hora de juego, fue una obra maestra. Recibió de Désiré Doué en la frontal, dribló a dos defensores, entró al área con calma y, ante la salida adelantada del portero, ejecutó una vaselina sutil y perfecta que superó a otro zaguero y besó la red. Golazo al alcance de muy pocos.
Hasta ese momento el partido estaba controlado por el PSG, aunque el Lille había generado peligro al inicio: Olivier Giroud estrelló un balón en el larguero y Ethan Mbappé obligó a una gran intervención de Lucas Chevalier. Más tarde, Ngalayel Mukau desperdició una clara ocasión antes de la media hora.
Tras el descanso, Bruno Genesio intentó cambiar la dinámica con un triple cambio, pero el Lille bajó los brazos ante la posesión larga y el control parisino. En el añadido, un grave error defensivo visitante lo aprovechó Bradley Barcola para firmar el 3-0 definitivo y redondear la tarde.
Luis Enrique, con la mente ya en la visita a Lisboa ante el Sporting, gestionó el tramo final con tranquilidad. El partido estaba decidido y, por ahora, también el liderato. Aunque el sábado el Lens podría devolver al PSG al segundo puesto si vence al Auxerre, la actuación de Dembélé dejó un mensaje claro: cuando está enchufado, el campeón recupera su jerarquía.