El Inter de Milán tuvo que sacar las garras en San Siro para superar al Lecce (1-0), pero el tardío gol de Francesco Pio Esposito sirvió para aprovechar el 'pinchazo' del Nápoles y lanzar la fuga exhibiendo su poderío, su potencial y su mejora constante en lo más alto de la Serie A.
Una oportunidad de oro es la que se presentó en el Giuseppe Meazza este miércoles. Tercer empate consecutivo del Nápoles y el Milan con el desafío del Como 1907 por delante. Ganar al Lecce se convirtió en obligatorio para meter 6 puntos al Nápoles y esperar el fracaso de los 'rossoneri'.
Le costó mucho más de lo esperado, pero ganó al estilo campeón. Dominó, generó ocasiones, no perdió los nervios y celebró a lo grande en el minuto 78 cuando consiguió derribar el muro del Lecce. Porque la victoria así lo ameritaba. Mucho más que tres puntos superado el ecuador de la temporada, campeón oficial de invierno. El que va arriba a estas alturas en Italia pocas veces deja escapar el título.
Y más motivo para celebrar si el goleador es tu joven promesa. Canterano de 20 años y apuesta personal de Cristian Chivu, el que ya fuera su entrenador en el segundo equipo. Una relación especial entre ambos que sigue dando sus frutos. Su gol al ocaso del partido para salvar la posición de privilegio fue de nueve puro. Remató Lautaro Martínez, que fue suplente para descansar con un calendario tan apretado, y el rechace de Falcone quedó suelto en el área. Entre la maraña de piernas, casi cayéndose, apareció el pequeño de los tres hermanos Esposito que juegan en el 'calcio' para rematar a placer y marcar el gol que desató la locura en San Siro.
El estadio ya había celebrado antes del comienzo el pinchazo napolitano. Pero fue congelándose poco a poco con el devenir de un duelo que se puso cuesta arriba. Que llegó incluso a peligrar pese a los infinitos intentos de encontrar la recompensa durante todo el partido. Si Sommer no hubiera estado gigante ante el disparo a bocajarro de Siebert antes del tanto de Esposito, todo hubiera sido diferente.
Pero los títulos se construyen en partidos como este. En los que pese al dominio no se encuentra la manera. Pero en los que no se tira la toalla. El Inter, ese equipo que empezó con alguna duda pero que vuelve a ser un bloque tremendo de fútbol, un engranaje perfecto con buen fondo de armario, sacó las garras para defender lo que creyó en todo momento suyo. Victoria clave para el 'Scudetto'. El Nápoles, a 6 puntos. El Milan, virtualmente también, obligado a ganar para recortar a 3 unidades.