Atlas hizo lo necesario. Sin exhibiciones ni excesos, pero con orden, personalidad y eficacia, los Rojinegros derrotaron 1-0 a Puebla en el Estadio Jalisco, en un partido intenso, disputado y con momentos de ida y vuelta. El gol tempranero de Uros Djurdjevic marcó el rumbo de un encuentro que se sostuvo más desde el trabajo colectivo que desde el brillo individual.
El partido apenas tomaba forma cuando llegó la jugada clave. Al minuto 5, Diego González fue derribado dentro del área, acción que generó reclamos inmediatos. El VAR revisó la jugada y confirmó lo inevitable: penalti para Atlas.
Dos minutos después, Uros Djurdjevic tomó el balón con determinación. Carrera corta, disparo raso y colocado al palo izquierdo. Gol al minuto 7 y ventaja temprana para los Rojinegros. Sin festejos exagerados, pero con un mensaje claro: Atlas quería mandar desde el inicio.
Lejos de desmoronarse, Puebla entendió que el partido estaba para competirlo. El conjunto visitante empezó a ganar metros, generó tiros de esquina y exigió a Camilo Vargas en más de una ocasión.
Entre los minutos 21 y 22, Nicolás Díaz y Alejandro Organista tuvieron opciones claras dentro del área, pero el arquero rojinegro respondió con seguridad. Puebla insistía por las bandas y probaba con centros constantes, mientras que Organista estuvo cerca del empate con un disparo al 44’ que rozó la escuadra.
Atlas, por su parte, no renunció al ataque. Manuel Capasso tuvo el segundo con un cabezazo que se fue alto, y tanto Gustavo Ferrareis como Paulo Ramírez intentaron desde media distancia.
El primer tiempo cerró con un Atlas práctico y un Puebla competitivo, dejando claro que no venía a regalar nada.
La segunda mitad mantuvo el ritmo. Puebla salió decidido a empatar y generó peligro al 61’, cuando Edgar Guerra obligó a Vargas a intervenir tras un remate dentro del área.
Atlas respondió con transiciones rápidas. Diego González tuvo una clara al 55’, y Paulo Ramírez estuvo a centímetros del segundo gol al 75’ con un disparo desde fuera del área que pasó rozando el poste.
Las faltas comenzaron a acumularse, el mediocampo se volvió una zona de choque constante y las tarjetas amarillas reflejaron la tensión del partido.
Ambos técnicos movieron sus piezas en busca de respuestas. Puebla apostó por la frescura con los ingresos de Carlos Baltazar, Owen González e Ignacio Maestro Puch, mientras Atlas ajustó líneas para proteger la ventaja.
Al 81’, la lesión de Paulo Ramírez obligó al ingreso de Édgar Zaldívar, un cambio que evidenció la intención rojinegra de cerrar el partido con orden antes que arriesgar.
Los minutos finales se jugaron lejos del brillo, pero cerca del dramatismo. Puebla empujó, Atlas resistió y el silbatazo final confirmó una victoria trabajada, sufrida y valiosa para los locales.