Los Seattle Seahawks viven un cierre de temporada lleno de ilusión y coincidencias históricas. Mientras el equipo de Mike Macdonald presume ser el mejor sembrado de la Conferencia Nacional, una peculiar estadística ha vuelto a aparecer: cada vez que se elige un nuevo Papa, Seattle llega al Super Bowl.
Este fenómeno ocurrió en 2005, cuando tras la elección de Benedicto XVI, los Seahawks avanzaron al Super Bowl XL; y en 2013, meses después de la llegada del Papa Francisco, Seattle no solo clasificó al Super Bowl XLVIII, sino que conquistó el primer título de su historia.
Ahora, con la elección de León XIV en abril de 2025, las coincidencias vuelven a encender las expectativas: los Seahawks están a solo dos victorias de instalarse en Santa Clara para disputar el trofeo Vince Lombardi.
Más allá de la anécdota, el equipo ha mostrado argumentos sólidos en la temporada. La defensiva ha sido una de las más eficientes de la liga y el ataque encontró equilibrio gracias al buen funcionamiento del sistema de Klint Kubiak, así como a la explosión de Jaxon Smith-Njigba en el juego aéreo.
El mariscal Sam Darnold protagonizó una de las mejores campañas de su carrera, adaptándose de inmediato al esquema ofensivo y guiando al equipo a una marca que les aseguró descanso en la primera semana de playoffs.
La coincidencia papal ha generado toda clase de reacciones en redes sociales, pero en Seattle insisten en que nada debe restar mérito al trabajo de Macdonald y sus jugadores, quienes han sido uno de los equipos más consistentes de toda la NFL durante la fase regular.
Ahora, con la historia y las estadísticas alimentando la narrativa, los Seahawks buscarán mantener el impulso y confirmar su presencia en el Super Bowl LX.
El partido por el campeonato de la NFL se disputará el domingo 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, sede del Super Bowl 50 ganado por los Denver Broncos.