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A doce años del accidente de Michael Schumacher

Plano Deportivo | 29 Diciembre 2025 | 13:37

El 29 de diciembre de 2013 marcó un punto de quiebre definitivo en la vida de Michael Schumacher. En los Alpes franceses, el siete veces campeón del mundo de Fórmula 1 sufrió un grave accidente de esquí en la estación de Méribel que transformó para siempre su destino y el de su familia. Aquel episodio no solo puso fin a su exposición pública como leyenda del automovilismo, sino que dio paso a una existencia envuelta en un estricto silencio y una privacidad absoluta.

Schumacher se encontraba esquiando junto a su hijo Mick, que entonces tenía 14 años, cuando decidió salirse brevemente de la pista señalizada. Una roca oculta bajo la nieve provocó que perdiera el equilibrio y cayera violentamente, golpeando su cabeza contra otra piedra. El casco que llevaba puesto se fracturó con el impacto. Los especialistas coincidieron posteriormente en que esa protección resultó clave para evitar un desenlace fatal. Fue trasladado de urgencia en helicóptero al hospital de Grenoble, donde se le diagnosticó un traumatismo craneoencefálico severo, con hemorragias y edema cerebral. Los médicos realizaron dos intervenciones quirúrgicas de urgencia y lo mantuvieron en coma inducido para reducir la presión intracraneal.

Durante varias semanas, los comunicados oficiales describieron su estado como “crítico pero estable”, una fórmula que reflejaba tanto la gravedad de la lesión como la incertidumbre sobre su evolución. En junio de 2014, Schumacher despertó del coma y fue derivado a un centro de rehabilitación en Lausana, Suiza, antes de regresar a su residencia familiar, especialmente acondicionada para funcionar como una unidad médica privada.

Desde entonces, la familia Schumacher, encabezada por su esposa Corinna, adoptó una política de hermetismo total respecto a la salud del expiloto. A partir de 2015, el acceso a Michael quedó restringido a un círculo muy reducido de personas de máxima confianza. La consigna fue clara y firme: “Lo privado es privado”. Corinna asumió la gestión integral de su cuidado, coordinando un equipo médico permanente —que incluiría hasta quince profesionales— y una infraestructura de alta complejidad, cuyo coste anual se estima en más de siete millones de euros.

Las escasas informaciones conocidas a lo largo de los años han llegado únicamente desde fuentes cercanas. Jean Todt, exdirector de Ferrari y amigo íntimo de la familia, es una de las pocas personas que mantiene contacto regular con Schumacher. En una de sus declaraciones más citadas, resumió la situación con una frase elocuente: “Michael está aquí, pero no es el Michael que solía ser”. Sus palabras sugieren un cuadro de severas limitaciones físicas y cognitivas, con ausencia de comunicación verbal y una posible conciencia mínima, manifestada a través de leves movimientos oculares.

Mick Schumacher ha hablado en contadas ocasiones sobre el estado de su padre. En un documental confesó que daría “cualquier cosa” por poder mantener una conversación con él, una frase que refleja la complejidad de la situación. Aun así, Todt reveló que ambos ven carreras de Fórmula 1 juntos, lo que indicaría que Michael conserva cierto nivel de percepción y conexión emocional con el deporte que marcó su vida.

La protección de la intimidad de Schumacher también se trasladó al ámbito legal. En 2024, la familia obtuvo un fallo favorable contra una revista alemana que había publicado una supuesta entrevista falsa generada con inteligencia artificial, estableciendo un precedente relevante en la defensa de la imagen personal frente a nuevas tecnologías. Ese mismo año, se frustró un intento de extorsión por parte de un exempleado que había sustraído material médico y personal con fines de chantaje; la intervención policial evitó su difusión.

En paralelo, la familia llevó a cabo una reorganización patrimonial que incluyó la venta de bienes como el jet privado y algunas propiedades, una decisión vinculada a la reestructuración de recursos y no a dificultades económicas inmediatas. Entre las adquisiciones figura la Villa Yasmin, en Mallorca, una residencia con altos niveles de privacidad donde la familia puede resguardarse del acoso mediático. Allí se celebró en septiembre de 2024 la boda de Gina Maria, la hija mayor, ocasión en la que surgieron especulaciones sobre la posible presencia de Michael, nunca confirmadas oficialmente.

Hoy, Michael Schumacher sigue siendo una figura eterna en la historia de la Fórmula 1, aunque su realidad permanezca lejos del ojo público. Su familia ha construido una nueva normalidad basada en la fortaleza, la discreción y una firme determinación por protegerlo del ruido que alguna vez rodeó su carrera y su nombre.

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