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Ser primero sí importa: el líder manda en las finales

Plano Deportivo | 29 Diciembre 2025 | 11:43

Durante muchos años, terminar como superlíder de la fase regular en la Liga MX parecía más una carga que una ventaja. La llamada maldición del superlíder se convirtió en un lugar común del futbol mexicano, alimentada por estadísticas que mostraban cómo el primer lugar de la tabla solía quedarse corto en la Liguilla.

Sin embargo, esa narrativa ha comenzado a romperse de forma contundente en los torneos recientes. Hoy, los números reflejan una realidad distinta: ser líder ya no es solo un reconocimiento, sino una ventaja competitiva real.

El líder manda en la era reciente

El reciente bicampeonato del Toluca, logrado tras cerrar como líder en ambas fases regulares, confirmó una tendencia que ya venía gestándose. En cuatro de las últimas cinco Liguillas, el campeón fue también el mejor equipo de la temporada regular.

Los antecedentes son claros:

  • Apertura 2023: América 4-1 Tigres

  • Clausura 2024: América 2-1 Cruz Azul

  • Clausura 2025: Toluca 2-0 América

  • Apertura 2025: Toluca 2-2 Tigres (Toluca ganó 9-8 en penales)

En cada uno de estos torneos, el líder confirmó su jerarquía en la instancia definitiva, imponiendo su regularidad sobre la imprevisibilidad histórica de la Liguilla.

La excepción que confirma la regla

El único torneo que rompió esta dinámica fue el Apertura 2024, cuando Cruz Azul terminó como superlíder, pero fue eliminado por el América en la fase final. Posteriormente, las Águilas se coronaron tras vencer al Monterrey, consolidando así su histórico tricampeonato.

Ese caso aislado refuerza el punto central: la tendencia se ha inclinado claramente a favor de los equipos que dominan la fase regular.

Un cambio de época en la Liga MX

El contraste con la historia es evidente. En 81 Liguillas disputadas, el superlíder solo ha logrado coronarse campeón en 26 ocasiones, es decir, en menos de un tercio de los torneos. Durante décadas, la Liguilla fue sinónimo de caos, sorpresas y campeones inesperados.

Hoy, ese panorama ha cambiado. La mejora en planeación deportiva, planteles más profundos, cuerpos técnicos estables y un mejor manejo físico y táctico han hecho que los equipos más consistentes también sean los más fuertes en la fase decisiva.

La Liguilla sigue siendo intensa y dramática, pero el margen para las sorpresas se ha reducido. En la Liga MX actual, el que manda en la tabla suele mandar también en la final.

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