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Triunfo resonante de Daniel Prieto y de “El Greco” en la San Marcos

Agencias | 30 Marzo 2022 | 21:14
Cuarta novillada de la temporada en la Plaza de toros San Marcos, de Aguascalientes. Calor indomable; ambiente inigualable. El cartel, compuesto por 6 jovencitos dispuestos a partirse el alma para trascender en esta profesión “ingrata”. Desde temprano, se dejan ver por la Plaza el matador Arturo Macías, “el Cejas”, y el torero en retiro Ignacio Garibay, reforzando el ambiente taurino. El primero, atestiguando el sorteo, y hasta apoyando en la labor de entorilamiento; el segundo, ejerciendo ya como apoderado de uno de los chavales.
 
Pendiente, también, desde temprana hora, arribaba el ganadero de “El Greco”, Carlos Salas Llaguno. Atendiendo hasta el más mínimo detalle, sabedor que su segunda lidia en la San Marcos podría marcar su destino como ganadero. Y el de su ganadería. Iba de aquí para allá. Y de allá para acá. Se le notaba nervioso, ansioso, pero sumamente entusiasta y echado pa´ adelante.  Supervisaba, analizaba y dirigía el protocolo previo a la lidia de su ganado. Todo un arte.
 
Llega la hora. El público presente comenzaba a hacer su tarea: porras y gritos de olé por todos lados. La piel se ponía “chinita” de inmediato. El primero de la tarde, de nombre “Rey”, ha sido para Jorge Esparza. Desde ya se asomaba la evidencia del buen ganado enviado por la divisa de “El Greco”. Esparza mostró algunos pasajes de buen toreo, sobre todo del lado derecho, pero terminó siendo zarandeado por el novillo, que finalmente le ganó la partida. Al final, el burel terminó por “devorarse” al novillero.
 
Juan Querencia fue el segundo en aparecer en el ruedo con un novillo de la ganadería de “Puerta grande”. El queretano exhibió de buenas a primeras mucho más oficio, brindándole el toro a matador el “Cejas”. Lució en sus “derechazos”, y rescató también vistosos naturales. La estocada fue monumental premiándolo el juez con una muy merecida oreja. Tiene futuro este chavo.
 
El turno tocaba para el hidrocálido Daniel Prieto. Se percibía algo bueno. Salió a buen ritmo “Gladiador” del fierro de “El Greco”. Con trapío, recorrido y buenas maneras. Para fortuna se cumplía aquel presentimiento, gracias a que toro y novillero terminaron haciendo un tándem perfecto y finamente complementario. Prieto, un tanto “revolucionado”, ha estado valeroso, decidido, pero absolutamente entregado. Cumpliendo a cabalidad los tres tercios de su lidia. Variedad en su toreo: desde “chicuelinas” hasta “zapopinas”, motivado por el brindis que le llegó hasta el cielo a su abuelo fallecido. Aunque tampoco se salvó de ser prendido. 
 
Valiente, tras la visita al suelo, se enfiló con desparpajo y le metió hasta el fondo la espada al astado. La locura en la plaza, por la calidad exhibida del toro y la valentía y osadía del novillero. Primera oreja otorgada por el juez, y la segunda, en tanto, exigida a “grito feroz” por el respetable. Apareció el éxtasis, la fiesta. Dos orejas y la vuelta triunfal de novillero y ganadero. Triunfo contundente de ambos. El “Greco” respiraba profundamente, sabedor de que la tarea estaba hecha. Cumpliendo sobremanera su cometido, con futuro prometedor para su divisa.
 
Sobre el 4to, quinto y sexto, rescatables la persistencia y desfachatez de Gustavo García “Solito”, que terminó salvando un incidente de pronóstico reservado tras ser prendido aparatosamente por su novillo; así como la voluntad de Juan del Castillo, a quien le falta mucho camino por recorrer, aunque eso sí, muy decidido a hacer algo grande de su profesión, que evidenció con un brindis sentimental y de buenos principios. Cerró plaza Emiliano Ortega, que poco pudo hacer con su novillo, el más deslucido de la corrida y de la ganadería de “Puerta Grande”, escuchando un aviso y retirándose en silencio.
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