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Arrancó la Copa Árabe, la prueba de FIFA antes del Mundial

EFE | 30 Noviembre 2021 | 09:16

 La selección de Túnez, una de las favoritas para el título, arrolló este martes a Mauritania (5-1) en el partido inaugural de la Copa Árabe de Fútbol, que se disputa en Catar como ensayo para el Mundial 2022, que arrancará dentro de prácticamente un año y será histórico al ser el primero de la historia que se dispute en un país árabe y en invierno.
 

"Las Águilas de Cartago" saltaron al cuidado césped del estadio Ahmed Bin Ali, con su equipo de gala, solo con la ausencia de su principal estrella Wahbi Khazri (Saint-Etienne) y la novedad del hombre que está llamado a sustituirlo, Hannibal Mejbri, que con tan solo 18 años cumplidos está considerado una de las perlas de la cantera del Manchester United.
 

Hannibal saltó con el 10 de Khazri a la espalda y enseguida demostró que es digno aspirante a esa camiseta con una esplendida incursión en el área, precedida de una bicicleta y un pase atrás que permitió al atacante del Zamalek egipcio Saifeddine Jaziri anotar el primer gol de campeonato.
 

Pero los aplausos y la admiración de la grada y los expertos se la llevaría su compañero en ataque Firas Belarbi (Etoile du Sahel, Túnez) que ampliaría la ventaja con dos goles más en un día agridulce, ya que hace apenas una semana murió su padre.
 

Antes Jaziri había marcado también su doblete y Cheikh El Khalil "Bessam" (FC Nouadhibou) había descontado al filo del descanso al transformar un penalti a mauritania, que en ningún momento parecieron poder inquietar a la primera selección en el ránking de la FIFA.
 

Ya en el tiempo de descuento, el experimentado Yousef Msakni (Al Árabi, Catar), redondearía la goleada para Túnez, que no debe tener problemas para avanzar a la siguiente fase en un grupo en el que también juegan Siria y Emiratos Árabes Unidos.
 

CEREMONIA DE INAUGURACIÓN
 

La ceremonia de inauguración tendrá lugar esta misma tarde en el estadio “Al Bayt Stadium”, situado a unos 43 kilómetros de la capital y que asemeja los típicos mazos de alfombras en los bazares árabes, en los prolegómenos del primer partido de la anfitriona frente a Bahrein.
 

El estadio, que acogerá el próximo 18 de diciembre la final -para la que son también favoritos Egipto, Argelia, Arabia Saudí y Marruecos-, es una de las estructuras creadas para el Mundial de 2022, un ingenio de la modernidad y la alta tecnología que revoluciona el concepto de fútbol
 

Antes jugarán Irak y Omán y la jornada la cerrarán, con la noche sobre Doha, Emiratos Árabes Unidos y Siria, en el que es el examen más exigente para la FIFA de cara a su gran apuesta sobre el mundial.
 

UN TORNEO MENOR RECUPERADO
 

Creada en 1963, en pleno auge de la corriente política unificadora conocida como panarabismo, la Copa Árabe, un torneo menor, regresa al calendario de la FIFA tras una década de interrupción a causa de las ahora marchitadas primaveras árabes y en el mejor de los escenarios: el que acogerá en Catar el primer mundial de invierno de la historia.
 

Dieciséis selecciones, divididas en cuatro grupos, que entre el 30 de noviembre y el 18 de diciembre buscarán convertirse en el sucesora de Marruecos -ganador de la edición de 2012- en los mismos campos, las mismas fechas y las mismas condiciones climáticas en la que se disputará la innovadora fase final de Catar 2022.
 

Pero si en lo logístico la Copa Árabe atesora la enorme importancia de proyectarse como el banco de pruebas definitivo para los organizadores de cara a la exigente cita mundialista, en la deportivo el torneo presenta menos atractivos, incluso dentro de las fronteras árabes, por la ausencia de las principales estrellas.
 

SIN ESTRELLAS, CON UNA DOCENA DE BANQUILLOS EUROPEOS Y NUEVA TECNOLOGÍA PARA EL FUERA DE JUEGO
 

Jugadores de talla mundial como Ryad Mahrez, capitán de Argelia, Mohamad Salah, estilete de Marruecos, Achraf Hakimi, puntal de Marruecos, y varios otros grandes futbolistas enrolados en ligas europeas no han sido liberados por sus respectivos clubes para un torneo al margen de las ventanas FIFA.
 

Entre las favoritas, solo Túnez y Arabia Saudí están en Doha con sus mejores armas para tratar de alzar un trofeo con el que la Catar del español Félix Sánchez, un técnico salido de la factoría de La Masía, espera estrenar sus vitrinas.
 

Otros once seleccionadores europeos pueblan los banquillos de un torneo que sirve, igualmente, de prueba para el nuevo sistema de regulación del fuera de juego, que la FIFA espera implantar para el mundial y que según sus inventores es mucho más rápido y preciso, ya que evita tirar las líneas actuales.

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