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Los Chiefs detienen a los Browns y están en la final

Marca | 17 Enero 2021 | 17:23
Sobrevive y avanza. Es el lema en los torneos de matar o morir a un partido. No hay puntos de más por ganar bonito o que te quiten por ganar pidiendo la hora, como le pasó a los Chiefs ante los Browns, que lo tenían ganado por doble dígito cuando perdieron a Patrick Mahomes por lesión y avanzaron a la final de la AFC al ganar apenas 22-17, sellando el boleto con una conversión en cuarta en su campo con menos de 2 minutos por jugar, lanzando con Chad Henne.
 
Pero vayamos por partes. El partido fue más cerrado y de menos puntos de lo que se esperaba (KC era favorito por 10 toda la semana, 8 antes del kickoff), pero más por oportunidades desaprovechadas que por otra cosa. Los Chiefs no mostraron estar oxidados por no jugar desde la semana 16 con los titulares, ya que anotaron en sus cuatro ofensivas de la primera mitad, aunque dos fueron goles de campo, y el patador Butker falló un punto extra.
 
Pero también es cierto que tuvieron cierta fortuna de irse al descanso arriba 19-3, ya que Rashard Higgins soltó el balón justo antes de llegar a las diagonales, que hubiera recortado a 16-10. Eso cambió el partido, porque los Browns iban a tener el balón al inicio de la segunda mitad con opciones de darle la vuelta; en su lugar, lo perdían por 16.
 
La situación pintaba a peor porque Baker Mayfield fue interceptado en la primera serie, pero los Chiefs los dejaron vivir al fallar un gol de campo de distancia de punto extra. Pateadores: Butker metió uno de más de 50, falló un extra y uno de 32. Ahí despertó la ofensiva de los Browns, recortando en pase de anotación de Mayfield con Jarvis Landry.
 
De ahí, la respiración se le fue a todos los Chiefs y sus fans. En una 3&1 en medio campo, Mahomes intentó una optativa y fue enterrado por Mack Wilson. Se levantó con el brazo izquierdo colgando y sin poder caminar bien. A la tienda azul, protocolo de conmociones y no volvió.
 
Pero hay que darle crédito a Andy Reid. Muchos entrenadores entrarían en pánico al estar con el QB suplente; Big Red no. De inmediato mandó a jugársela en cuarto down y la consiguieron, llegando a zona de gol de campo para tener el 22-10.
 
Quedaba cuarto y medio y Cleveland tenía esperanza sin el mejor QB de la NFL. Tuvieron dos conversiones en cuarto down y volvieron a las diagonales con la ley del ex con Kareem Hunt.
 
Los Chiefs siguieron sin ser conservadores, lanzando un pase de 23 yardas en la primera jugada de esa ofensiva. Llegaron a las puertas de la zona roja antes de que un castigo los mandara para atrás. Y ahí, Henne, pecó de agresivo, lanzando un pase a las diagonales que voló por mucho a su receptor y Karl Joseph se lo robó.
 
Así que Cleveland tenía opción de ganarlo, pero la defensiva de Kansas City llamó varias cargas que obligó a los Browns a patear en 4&8. Necesitaban detener y tuvieron a los Chiefs en 3&13, pero Henne extendió la jugada y se lanzó por el 1&10. Se quedó a pulgadas con menos de 2 minutos por jugar.
 
Momento de decisión: despejar e intentar aguantar o ir con la ofensiva, con el QB suplente. No pocos eligen la puerta #2. Pero Andy Reid no es cualquier coach y tuvo la llamada perfecta para mantener con vida el sueño de bicampeonato, aunque repetirlo ante los Bills, quizás sin Mahomes, será otra historia.
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