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Español de 81 años es condenado a 7 años de cárcel por defenderse de inmigrante

Alerta Mundial | 16/04/2024 | 16:21

El tribunal del jurado que ha juzgado al librero jubilado Pepe Lomas, de 81 años, lo ha declarado culpable de un delito de homicidio por la muerte de Nelson David Ramírez, hondureño de 35 años con 36 antecedentes en la Policía Nacional y nueve en la Guardia Civil, al que disparó tras sorprenderlo dentro de su propiedad con una motosierra.
 
La acusación particular, que ha representado a la familia del fallecido y que pedía 25 años de prisión, al considerar que José Lomas actuó con alevosía, cometiendo asesinato, finalmente fue condenado a 7 años y medio de prisión y deberá pagar a su vez 236.000 euros de indemnización.
 
Los hechos se produjeron la madrugada del 1 de agosto de 2021. Lomas, de 77 años entonces, se despertó sobre las 02.30 horas y se dispuso a comprobar que estaba funcionaba correctamente el riego del arbolado de su finca, Valdelobo, ubicada en una zona apartada de la ciudad. Descubrió entonces que alguien había entrado en el recinto y, según su declaración, cogió la escopeta que tenía cargada en el dormitorio y salió al corral armado con ella. En un extremo del patio, divisó “un bulto de forma cónica” y disparó a uno y otro lado de la figura sin saber que se trataba de una persona, siempre según su declaración. Regresó a su habitación, cargó el arma de nuevo, y disparó una tercera vez.
 
Nelson David, del que constaban 36 antecedentes en la Policía Nacional y nueve en la Guardia Civil, recibió, según testificaron peritos y forenses, dos disparos. Uno, a la altura del hombro, que hizo que se volteara, y el segundo en la espalda. Lomas dijo que el ladrón tenía una motosierra.
 
Durante su declaración en el juicio, el librero aseguró que no creía que sus disparos hubieran alcanzado a Nelson David y expuso su teoría: alguien había colocado el cadáver allí para amedrentarlo y lograr que se fuera de la finca. Según él, había cursado múltiples de denuncias por entradas y destrozos en la propiedad que nunca se habían resuelto policialmente. “No tiré a matar, tiré a avisar. Lo que quería era que ese bulto, si es que tenía dentro una persona, esa persona escapase por las portadas que estaban abiertas”, dijo en su alegato final.