Domingo 23 de Junio de 2024 | San Luis Potosí, S.L.P.

Evita estas 5 actitudes que destruyen el éxito profesional

GQ | 19/01/2024 | 14:07

El éxito profesional no suele llegar por suerte, no se da por casualidad y tampoco es garantía, hay que construirlo y seguir trabajando con el paso del tiempo, y es muy importante abordarlo con la actitud correcta.
 
De acuerdo con la Clínica Mayo, tener una buena actitud te ayuda a vivir más años, reduce el dolor y la depresión, aumenta el bienestar emocional y físico, y permite lidiar mejor con las dificultades o los momentos estresantes, y es precisamente por eso que también es un punto que no hay que perder de vista cuando se está buscando el éxito en cualquiera de sus formas.
 
No quiere decir que tengas que ser positivo las 24 horas del día y durante todo el año, o que esté mal que te sientas mal o que estés ansioso o deprimido de vez en cuando, sino que hay que buscar enfoques más positivos y constructivos, motivadores y que aumenten cosas como la resiliencia y el aprendizaje.
 
Lo que pasa es que, cuando se tienen las actitudes negativas, las cosas se disfrutan menos, hay frustración y puede llegar a parecer que nos estamos ahogando en un vaso de agua. Todo eso puede llevar a la fatiga mental, a tener menos productividad y se convierte en un freno del éxito.
 
Tu éxito profesional y 5 actitudes que lo destruyen (cómo cambiar)
 
“Puedo hacerlo todo solo”
 
No pedir ayuda y no delegar son cosas que pueden matar tu éxito, no van a hacer que los demás crean que eres el más hábil o una especie de superhéroe todopoderoso, lo que puede pasar es que vas a tener una carga de trabajo demasiado pesada y va a ser difícil resolver las cosas que necesitas, además de que al querer hacerlo todo sin ayuda te podrías estar perdiendo de aportación y consejos valiosos de otras personas.
 
¿Cómo cambiarlo? El primer paso es entender que nadie es una isla y que el camino al éxito se vuelve más accesible y fácil cuando estás acompañado por las personas correctas. No solo hay que trabajar en equipo, hay que perder el miedo a pedir ayuda y hay que delegar para que puedas decidir mejor tu tiempo y tu atención, y no tengas que hacer un esfuerzo sobrehumano para terminar todo lo que tienes.
 
Actitud de derrota y miedo al fracaso
 
Todos cometemos errores, nos equivocamos, caemos y tenemos el potencial de hacer las cosas mal de vez en cuando. La actitud de derrota hace que esos errores nos aplasten, nos llenen de estrés o incluso nos llevan a tirar la toalla, mientras que el miedo al fracaso puede ser paralizante y hasta puede evitar que tomemos decisiones por miedo a que no sea la correcta.
 
¿Cómo cambiarlo? Hay que cambiar la narrativa sobre los errores, para dejar de verlos como algo malo o como un fracaso, y empezar a hacerlo como oportunidades para aprender algo, para mejorar y para crecer. Se vale equivocarse, lo importante es lo que haces cuando te pasa.
 
Hacer lo mínimo indispensable
 
Así como no es bueno ser adictos al trabajo y querer tomar el control de absolutamente todo, tampoco es bueno tener una actitud en la que solo buscas hacer lo mínimo y lo que te toca, sin estar abierto a la posibilidad de dar un extra de vez en cuando o de aceptar oportunidades nuevas porque están fuera de la descripción de tu puesto.
 
¿Cómo cambiarlo? Lo primero que hay que aclarar es que el trabajo no lo es todo, que no todo es tu responsabilidad y que no necesitas encargarte de todo, pero eso no quiere decir que solo tengas que hacer el mínimo esfuerzo indispensable. Tomando en cuenta tus límites y posibilidades, busca retos, desafíos y cosas distintas que puedan ayudarte a crecer y a demostrar tu valor.
 
Todo es negativo o catastrófico
 
Ser fatalista y negativo puede ser inevitable a veces, en especial cuando se está pasando por un mal momento o las cosas están saliendo mal, lo que pasa con esto es que reduce tu satisfacción, motivación y bienestar, además de que se contagia y puede hacer que los demás no quieran trabajar contigo.
 
¿Cómo cambiarlo? Una buena manera de combatir la negatividad es por medio de la gratitud, que te lleva a reconocer las cosas buenas que tienes, tus fortalezas, a disfrutar más y a tener una perspectiva más positiva.
 
Mentalidad perfeccionista
 
La perfección es imposible. Hay mucha presión por ser perfectos, pero obsesionarse con eso es un factor que produce mucho estrés, ansiedad y frustración, puede hacer que te tome más tiempo terminar tus pendientes o que te sientas como un impostor o un fracasado, y eso no es nada bueno para tu mente y energía.
 
¿Cómo cambiarlo? Claro que hay que buscar hacer las cosas bien siempre, entendiendo que somos humanos y que lo mejor que podemos hacer es dar nuestro mejor esfuerzo, sin obsesionarse con la idea de que todo debe ser perfecto siempre. Hay que buscar el crecimiento y la manera de mejorar y seguir avanzando, sin ignorar el hecho de que no se va a acabar el mundo si las cosas no salen perfectas siempre.