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Hyundai se suma a las baterías de estado sólido

C&D / Agencia | 05/01/2024 | 14:15

Puede que el 2024 no sea su año, pero indudablemente ya tenemos claro que vamos a hablar mucho de las baterías de estado sólido. Como ya sabrás bien, esta tecnología de baterías que aún está en sus primeras etapas de desarrollo tiene como gran beneficio su densidad energética, mucho mayor que las actuales células de iones de litio con los consiguientes beneficios para la autonomía del vehículo.
 
Igualmente, la condición sólida de sus componentes principales garantiza en teoría una mayor seguridad al eliminar casi por completo los riesgos de fuga de materiales, incendio o explosión. Pero para que todo eso derive en una batería que llegue a los coches eléctricos que compramos, hace falta encontrar una manera más económica de construirla.
 
Además de Toyota y otras compañías del ramo, está en ello Hyundai. El gigante surcoreano parece dispuesto a adentrarse en la carrera por esta tecnología, ya que recientemente ha registrado una patente en Estados Unidos para un modelo de batería sólida cuyo planteamiento encierra elementos interesantes.
 
La novedad está en los periféricos
Evidentemente, el texto y los diagramas registrados por Hyundai escatiman en detalles para no aportar pistas a posibles competidores, pero ya en ellos aparece designado un novedoso mecanismo de presurización vinculado a la propia batería.
 
Dicho mecanismo controla un circuito líquido que alcanza todas las celdas de la batería para mantener una presión isostática en todo el recinto que contiene los electrolitos sólidos. Hipotéticamente, con esta solución el intercambio de electrones se realizaría siempre en unas condiciones ideales que evitarían pérdidas de energía.
 
Del mismo modo el esquema incluye un segundo circuito líquido, esta vez de refrigeración, controlado por un termostato que estaría encaminado a garantizar que la batería operase siempre dentro de su rango de temperaturas ideales, independientemente de la climatología exterior. Un añadido que no sólo permitiría extraer la máxima autonomía en cualquier lugar del mundo y cualquier estación del año, sino también facilitar las posibilidades de su recarga rápida, un apartado donde el estado sólido encuentra uno de sus mayores puntos débiles.