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El hilo que los unirá

José Luis Solís Barragán | 02/12/2023 | 18:37

UNA DE LAS GRANDES DUDAS para los detentadores del poder, radica en la decisión sobre la persona en quien recaerá la continuidad transexenal, algunos textos como el jefe de la Banda (Romero) y la sucesión (Castañeda) han dado algunas aproximaciones al respecto.

ENTREGAR EL PODER IMPLICA romper desapegos, es también dar un salto al vacío en que el miedo se apodera por la incertidumbre del futuro que depara de la mano del nuevo detentador del poder; y claro, la certeza de la soledad que será la compañera de la resaca que se enfrenta en el retorno a la vida cotidiana.

ES CON ESTOS TEMORES QUE LA decisión de la sucesión adquiere una gran complejidad, se debe decidir ¿Quién es el perfil competitivo para un proceso electoral? Pero también esa pregunta va acompañada de ¿Quién podrá asumir la lealtad de cuidar lo que será el peor año del ejercicio del poder presidencial, el séptimo?

LA RESPUESTA NO ES UNA cuestión menor, en algunos casos el entregar el poder a la persona más cercana, es un error por la necesidad del nuevo presidente de construir una legitimidad propia, sin un hilo que lo una al gobierno que terminó; por otro lado, elegir a una persona alejada del círculo presidencial plantea la inexistencia de vínculos de unidad y ello podrá quitar la tranquilidad que se espera a la entrega del poder.

DE AHÍ QUE EL DISEÑO sucesorio en México se planteara con bases claras e inamovibles; la primera de ellas tenía que ver con el carácter impersonal del poder, es decir si bien el Presidente era el tomador de la decisión, el poder lo ejercía la figura presidencial, más no la persona.

LA SEGUNDA INSTITUCIÓN implicaba que la sucesión debía entenderse como el punto máximo del poder presidencial, pero a su vez, era el momento en que comenzaba el proceso de la decadencia y la transición, por lo que el presidente constitucional paulatinamente se alejaba de la escena política.

LA BASE TERCERA IBA relacionada con la interacción de fuerzas, es decir el candidato sucesor o virtual presidente tomaba parte de las decisiones de gobierno, pero en ningún momento el presidente constitucional hacía pública su intervención en la campaña, por lo que su apoyo era fundamental, pero no era por medio de actos públicos.

ELLO GARANTIZABA UNA SUCESIÓN tranquila, el ex presidente perdía todo, pero ganaba la tranquilidad de que el sistema político no se alimentaría de sus restos o su desgracia; y ello tenía como el aval, la continuidad del régimen y la paz de presidente en turno, ya que algún día él también se convertiría en expresidente.

POCOS SON LOS CASOS EN QUE LAS bases de la sucesión se pusieron a prueba, sin embargo, el sistema mismo fue duro con quienes pretendieron romperlas, Carlos Salinas de Gortari y Luis Echeverría Álvarez vivieron alternancias complejas y el saldo fue favorable para el jefe de las instituciones, es decir el presidente en turno.

ANDRÉS MANUEL LÓPEZ Obrador llegó a la presidencia y planteó un regreso a ciertas formas del viejo sistema, retomó algunas prácticas y en otros casos exacerbó el papel presidencial y la sucesión es el más claro ejemplo, pero este nuevo papel implica reescribir las reglas, donde él no quiere tomar una posición de sana distancia que permita a Claudia Sheinbaum garantizar lo que ella asume es la continuidad con sello propio.

EL PRESIDENTE UNGIÓ A UNA candidata, pero manda señales contradictorias cuando no le da margen de decisión sobre su propia sucesión en la CDMX, no le permite decidir quiénes coordinarán sus grupos parlamentarios en la primer legislatura de su gobierno, e incluso cuando es sus propios términos, la manda “purificar” en la plaza pública.

EN TODO ESTE PROCESO EL presidente deja claro que él tiene un papel fundamental, que la sucesión se trata de él y de su legado, pero ello deslegitima a una candidata que rompe toda lógica al acudir al Palacio Nacional, y con ello se cuestiona el liderazgo que debió asumirse desde hace algunos meses.

SIN NINGUNA DUDA, LA popularidad del presidente es fundamental para la campaña de Morena, sin embargo, el hilo que une a Claudia y a López Obrador le restará capacidad de acción y con ello dará señales de debilidad en un momento en que en su propia narrativa, no hay razón para preocuparse.

EL PRESIDENTE DEBE DEJAR crecer a Claudia, debe aceptar su nuevo papel en la vida pública, porque de lo contrario el hilo, cuando se rompa, puede ser caótico para él, para su movimiento y para la aspirante a sucederlo en el ejercicio del poder.

@josesolisb