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Revoluciona tus tardes con una sopa de fideos con puerco

Vanguardia | 26/10/2023 | 14:41

Me enorgullece crear recetas centradas en ingredientes que se encuentran en cualquier alacena, guías imprecisas que puedes alterar y trocar con base en lo que ya tienes en casa (sí, puedes usar cebolla morada en una receta de pasta con chalotes), y reforzar con vegetales o carne, si quieres. Esto es algo que se ve reflejado en mi cocina abundante, por no decir caótica, y por eso siempre puedo preparar la cena aunque no haya ido de compras en años.
 
Al cocinar (y solo en esa circunstancia) es cuando soy más flexible, pues es la única manera de garantizar que las recetas sean verdaderamente accesibles y sencillas, mis dos objetivos. Esta sopa de fideos con puerco es un excelente ejemplo de estos principios: está hecha de ingredientes básicos que seguramente tendrás a la mano, y si no, puedes ser un poco flexible, te lo prometo.
 
Lo primero en la receta es tostar varios dientes de ajo picados en rodajas, que no solo aportan una excelente textura crujiente, sino que también le dan sabor al aceite donde se cocina la carne de cerdo molida (también podrías usar pollo o pavo sin ningún problema), lo cual, a su vez, le da sazón al caldo de pollo en polvo o en cubos (aunque también podrías usar caldo de verduras). Luego, lo sazonas con salsa de soya (¡o tamari!), para darle un toque salado, y hojuelas de chile rojo o algún otro chile seco para que pique como a mí me gusta, sobre todo en una sopa de fideos.
 
Después de eso, es como estar en un libro de “Elige tu propia aventura”. Esta es la mejor manera que se me ocurrió de usar brotes frescos de chícharo, si es que los encuentras. (Yo los compro en el barrio chino, donde es más probable que haya). Tienen un sabor más sofisticado y una textura apetitosa con la que realmente no pueden competir otras verduras. Pero las espinacas baby o las normales picadas, las acelgas trozadas, la berza o las hojas de mostaza también se cocinan bien en la sopa. Incluso diría que, si tienes un brócoli tierno (es decir, “broccolini”) a la mano, también quedaría excelente.
 
En cuanto a los fideos, también soy muy generosa y flexible. De verdad que con cualquiera que escojas quedará excelente, solo te pido que los cocines por separado (al dente, por favor) en una olla con agua salada para no alterar el sabor del caldo ni enturbiarlo con el almidón. El vermicelli de arroz (mi preferido), el ramen seco, los fideos soba, el udon o hasta tu pasta italiana favorita cuentan con mi visto bueno.
 
Pero en lo que sigue sí soy inflexible (¡de vez en cuando tiene que pasar!). La experiencia de la cebolla cruda, que se añade al caldo caliente en el último momento y luego también un poco al final, quizá no sea del gusto de todos, pero créeme cuando te digo que es lo único que no es negociable.
 
Inspirada por los millones de tazones de pho que he probado en mi vida, la cebolla cruda le da un gusto fuerte, un sabor único que le hace creer a tu cerebro que estuviste mucho tiempo cocinando algo muy complicado. Sin las rodajas finamente picadas del final, la sopa sabe... bien. Con ellas, queda espectacular. Usa una cebolla amarilla, blanca o morada. Usa cebollitas de cambray. Incluso usa chalotes si quieres (no, no tengo acciones en la producción de chalotes.) Me rompe el corazón decir que, si comer cebollas crudas no es algo que disfrutas, tal vez esta receta no sea para ti. Pero si no es el caso, te invito a que no tengas miedo y que también seas la versión más flexible de ti misma.
 
—Receta: Sopa de fideos con puerco, jengibre y ajo tostado
 
Rinde: de 4 a 6 porciones
 
Tiempo total de preparación: 35 minutos
 
3 cucharadas de aceite vegetal con sabor neutral, como canola o pepita de uva
 
8 dientes de ajo, en rebanadas finas
 
Medio kilo de carne de puerco molida
 
1 1/2 cucharaditas de hojuelas de chile seco, y más para sazonar
 
Sal kosher y pimienta negra
 
4 tazas de consomé de pollo
 
3 cucharadas de salsa de soya o tamari, y más para aderezar
 
1 manojo de brotes de chícharo, o espinacas, sin los tallos gruesos, picadas burdamente
 
1 cucharada de jengibre fresco finamente rallado (un pedazo de 3 centímetros, más o menos)
 
170 gramos de fideos de arroz (gruesos o delgados), cocinados y escurridos
 
1/2 cebolla morada, amarilla o blanca, o 3 cebollitas de cambray, en rodajas finas
 
1 taza de cilantro, las hojas y los tallos que no son muy gruesos, picado burdamente.
 
Preparación:
 
1. Calienta el aceite vegetal en una olla grande de fondo grueso a fuego medio.
 
2. Agrega el ajo y cocina 2 o 3 minutos, revolviendo de vez en cuando, hasta que las rodajas estén bien tostadas y doradas. Con una cuchara ranurada, retira el ajo y reserva.
 
3. Agrega el cerdo y las hojuelas de chile rojo a la olla y sazona con sal y pimienta. Cocina de 5 a 8 minutos, con una espátula o cuchara de madera desmenuza los trozos grandes, hasta que la carne esté bien dorada y en pedazos pequeños.
 
4. Agrega el caldo de pollo, la salsa de soya y 4 tazas de agua. Lleva a punto de ebullición y cocina durante 5 u 8 minutos más o menos, hasta que el cerdo esté muy tierno y el caldo tenga un sabor increíblemente bueno. (Pruébalo y sazona con sal, pimienta, hojuelas de chile rojo y salsa de soya, si quieres). Agrega los brotes de chícharo, la mitad de las rodajas de cebolla y todo el jengibre. Revuelve para incorporar los brotes.
 
5. Para servir, vierte la sopa sobre los fideos y decora con la cebolla restante, el cilantro y el ajo tostado.