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Cáceres: Desde restos romanos a palacios barrocos

La Vanguardia | 06/10/2023 | 13:15

Recorrer esta localidad extremeña es perderse en un tiempo remoto bajo el peso de la historia, pero también empaparse de modernidad con lo más granado del arte contemporáneo
 
Basta con arrimar el oído a los gruesos muros que sostienen esta ciudad para escuchar apasionantes historias. Relatos que hablan de una tierra de abolengo, pródiga en conquistadores. De fueros y privilegios recibidos en el medievo. De la riqueza que llegó con la promesa del Nuevo Mundo. Hasta de ciertas escenas, tan épicas como fantásticas, de la exitosa serie Juego de Tronos.
 
Todo esto atesora Cáceres entre sus piedras milenarias. Páginas de un pasado que invita a leer en el tiempo, a perderse por un rincón congelado en un instante eterno. Aquí, en la más bonita de las localidades extremeñas, el día a día aguanta el peso de la historia sin dejar por ello de mostrarse permeable a la modernidad.
 
 
 
Un casco histórico único
Sobra decir que es en los vericuetos de su parte vieja, en su entramado urbano de hechuras medievales, donde mejor exhibe su encanto esta ciudad, capital de la provincia del mismo nombre. Porque puede parecer una afirmación categórica, pero el centro histórico de Cáceres, declarado en 1986 patrimonio de la humanidad, es uno de los mejor conservados del mundo.
 
En este hermoso paraje, ya habitado en el remoto paleolítico, fue fundada, veinticinco años antes del nacimiento de Cristo, Castra Caecilia o Norba Caeserina. Con ambos nombres se designó durante centurias a este emplazamiento que estaba de paso en la vía de la plata, la famosa calzada imperial que atravesaba Iberia de norte a sur.
 
El casco viejo resume la azarosa historia de Cáceres: el basamento romano, la muralla almohade, las torres de los siglos XII al XV, la ermita del XVIII, el Ayuntamiento del XIX… Un mix extraño que, sin embargo, resulta uniformado. Nada sorprende más que la armonía de este conjunto, algo extraordinario si tenemos en cuenta la diferencia de edad de los monumentos y la disparidad de los estilos: desde el románico hasta el barroco, desde el Renacimiento hasta el gótico.
 
Grandes hitos monumentales
A Cáceres hay que descubrirla desde la plaza Mayor, la que fuera una algarabía de vociferantes mercaderes, un centro de reunión del pueblo, un foco de celebración de torneos y corridas de toros. Hoy, mucho tiempo después, sigue siendo el lugar donde todo pasa. Y sus soportales, como en los orígenes, aún cobijan tiendas, talleres de artesanía, bodegas y restaurantes.
 
La iglesia de San Mateo fue construida sobre las ruinas de lo que había sido la mezquita
Así, a paso lento, van apareciendo los hitos del cogollo monumental. El famoso arco de la Estrella, donde Isabel de Castilla decidió eliminar las almenas de todas las torres, a excepción de la casa de las Cigüeñas, cuyo torreón despunta sobre los tejados como premio a su lealtad. También el aljibe de herencia musulmana, al que hoy se puede visitar en el Museo de Cáceres, dentro del palacio de las Veletas. O la iglesia de San Mateo, construida sobre las ruinas de lo que había sido la mezquita, y la de Santa María, con categoría de concatedral, levantada cuando la urbe cayó definitivamente bajo el poder cristiano.
 
A todo ello se suma los detalles que dan cuenta de la riqueza que llegó allende los mares: desde los medallones con una princesa azteca y un indio araucano que descansan en la fachada del renacentista palacio episcopal hasta el palacio de los Toledo-Moctezuma, que perteneció a la hija del mismísimo Moctezuma II, casada con un noble cacereño que había ido a hacer las Américas.
 
El rostro vanguardista
Cáceres, que en lo que dura un paseo consigue abrir su intimidad, también esconde una faceta que complementa su solera: ráfagas de vanguardia soplan para abrirse paso entre la belleza pétrea. Muchos no lo saben, pero esta ciudad exhibe la mayor colección privada de arte contemporáneo de Europa.
 
La encontramos en el Museo Helga de Alvear, abierto en 2021. Un centro que acoge la colección personal de una de las galeristas más prestigiosas del momento, con obras nunca antes vistas en nuestro país. Artistas de la talla de Olafur Eliasson, Louise Bourgeois, Ai Weiwei o Doris Salcedo comparten espacio con nombres ineludibles como Picasso, Kandinsky, Paul Klee o Antoni Tàpies.
 
Y lo hacen en un magnífico edificio diseñado por Emilio Tuñón, que ha sido candidato a los premios Mies Van der Rohe de arquitectura europea. Nada menos que 3.000 m2 de espacio expositivo (y casi 8.000 m2 de superficie) sirven de marco al legado de esta marchante alemana, quien apuesta por la fotografía, las pinturas de gran formato y disciplinas tan rompedoras como las instalaciones o el videoarte.
 
Con el Museo Helga de Alvear, Cáceres traza una ruta de arte contemporáneo que avanza unos 14 kilómetros para llegar al ya mítico Museo Vostell. Esta estrafalaria pinacoteca, ubicada en el pueblo de Malpartida, es una tribuna obligada dentro del panorama artístico internacional. ¿En qué consiste? Básicamente, en el alarde de originalidad de Wolf Vostell, uno de los artistas más influyentes de la segunda mitad del siglo XX, fundador del controvertido movimiento Fluxus. Piezas que conforman un universo comprometido con la sociedad y que son fundamentales para entender las paradojas del hombre moderno.