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Dos Torres y un vampiro

Oscar Esquivel | 22/09/2023 | 00:22

Pasaba por la vieja televisión, aquellos muebles pesados que transmitían novelas y entretenimiento todo el día, por las noches el noticiero estelar de canal 2 de Televisa, recuerdo que era un niño desvelado, las nueve, ya no era horario para un mozalbete de 8 años, sin embargo algo llamó la atención de mis padres y a mí mismo, la televisión transmitía en esos momentos los acontecimientos del golpe militar en Chile, uno tan cruento que acabó con la vida del médico Salvador Allende, presidente elegido democráticamente, había buscado la presidencia en cuatro ocasiones, al final el pueblo chileno le dio la confianza, pero pudo más un puñado de traidores quienes lo derrocó.

 

Ese acontecimiento y con el correr del tiempo marcó mi interés por ese hecho histórico.

 

En plena guerra fría y alejado de la influencia del comunismo ruso, fue el primer mandatario marxista en llegar al poder por la vía democrática, sufriendo los embates del imperio norteamericano, incluso antes de su toma de posesión, el 3 de noviembre de 1970, la CIA intervino desde el primer momento, la misma agencia espía e intervencionista, logró aglutinar a las fuerzas armadas para que un 11 de septiembre de 1973, Richard Nixon presidente del imperio estadounidense, ordeno a Augusto Pinochet, la andanada del golpe militar y deponer a presidente Salvador Allende, la infamia estaba consumada, el líder había muerto.

 

A 50 años de este acontecimiento, los torturadores asesinos del régimen golpista no han sido castigados con la cárcel.

 

El Conde, una película donde un vampiro de 250 años, que vive en la época de la revolución francesa, colaborador de Luis XVI, amante de la monarquía, a la muerte de María Antonieta y del mismo rey en la guillotina, ante sus cabezas cercenadas juró mantener su legado de despotismo y crueldad. Pasaron los siglos y el Conde se dejó ver, era Augusto Pinochet hambriento de sangre del pueblo que le confió su seguridad, al llegar al poder, en sus colmillos siempre colgaban hilos de sangre, de los opositores a la dictadura, 45 mil asesinados y desaparecidos, logró que la corrupción, el nepotismo y la tortura fueran la forma más “sutil” de gobernar.

 

Con apoyo de los gobiernos norteamericano e inglés, este vampiro se mantuvo en el poder hasta 1990, 17 años de consumir la dignidad del pueblo chileno; se le quiso juzgar por sus atrocidades, estuvo detenido un tiempo en el Reino Unido, salió libre gracias a Margaret Thacher. En 2006 muere como el fascista que fue, solo y menospreciado. Desafortunadamente los beneficiados de la dictadura, la oligarquía chilena, logró que la constitución de Pinochet siguiera vigente, tal vez se les olvido cortarle la cabeza o encajarle en el pecho en su cadáver, una estaca para que nunca tipos como él resucitaran, y ya ven, ahora el mundo atraviesa una ola de ultraderecha proclive a mantener dictaduras “democráticas” a fuerza de metralla.

 

Paradójicamente un 11de septiembre de 2001 coincidió el mismo día que inicio la carnicería en Chile 29 años atrás, cayeron dos torres gemelas en Nueva York a manos de quienes los estadounidenses

 

llaman terroristas, sus enemigos los bautizan soldados… coincidencia o el karma, Dos edificaciones emblemas del poderío económico, político y militar, se desplomaron ante un mundo atónito por la desgracia, todos se detuvo, comenzó la carnicería. En un mes invadieron Afganistán, depusieron a los Talibanes, mataron a cuanto ciudadano musulmán se cruzó en el camino, la ocupación duro 20 años, miles de soldados americanos murieron, al final, los talibanes regresaron al poder, para imponer su terror de monstruos incontenibles. Osama Bin Laden fue el socio que vivió en la cueva de donde salen los vampiros, posteriormente se reveló a los Estados Unidos, aprendió bien el arte de la guerra.

 

Para 2003 el gobierno de Bush derrocó a Sadam Hussein, invadieron Irak, con la excusa de la fabricación de armas masivas, decenas de miles murieron, 193 mil civiles, 8 mil soldados estadounidenses, casi un billón de dólares costo la guerra, el ejercito Yanqui después de 10 años de ocupación, se retira como si nada, deja un estado desecho, hambre y destrucción. De una cosa estamos seguros, olvidaron la tenacidad y la capacidad de su enemigo, así nació el estado islámico ISIS, barbaros fanáticos sedientos de venganza.

 

Nos preguntamos ¿Quiénes son los sedientos de sangre? Los que provocan las guerras, los imperios como el norteamericano o el ruso, desafortunadamente los intereses políticos, anteponen cualquier pretexto para someter a los más débiles. Hoy los norteamericanos recuerdan y lloran aquella catástrofe, leen los nombres de cada una de las 3000 víctimas, iluminan el espacio con potentes reflectores en ausencia de los edificios, es la manifestación civil de los actos desdeñables que no pueden frenar de su gobierno. Del otro lado del continente americano (todos somos América) las víctimas del Conde Pinochet, no tienen justicia, los miles de ciudadanos muertos o desaparecidos, no se les nombra, madres, padres buscan a sus seres queridos y todo eso sucedió bajo la batuta imperialista.

 

Quien busca la verdad la encontrará preguntándose quienes son los verdaderos responsables de las masacres, seguramente encontraremos un “Conde” fabricado y promovido por el país más sanguinario que ha tenido el planeta, Estados Unidos de América.

 

De la guerra que están perdiendo

 

Gustavo Petro presidente de Colombia, discurso en la ONU

"Se olvidaron que a nuestros países los invadieron varias veces los mismos que hoy hablan de luchar contra invasiones. Se olvidaron que por petróleo invadieron a Iraq, a Siria, a Libia. Se olvidaron que las mismas razones que se expresan para defender a Zelensky son las mismas razones con las que se debería defender a Palestina"

 

"Nosotros les servimos para excusar los vacíos y las soledades de su propia sociedad que la llevan a vivir en medio de las burbujas de las drogas. Les ocultamos sus problemas que se niegan a reformar, ¿Quieren menos drogas? Piensen en menos ganancias y en más amores. Piensen en un ejercicio racional del poder".

"Vengo de un país de belleza ensangrentada"

 

Nos saludamos pronto

 

OSCAR ESQUIVEL