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Devuelve México a Chile joya fílmica de Littín

"Un día cualquiera se encuentra uno con una realidad que desconoce y que lo golpea. Un titular de un periódico que dice: '¿Cómo vai a morir, Canaquita?' y la respuesta: 'Sin chistar, porque sería feo'".
 
 Así explicaba el cineasta Miguel Littín (Palmilla, Colchagua, 1942) a la prensa su decisión de filmar El Chacal de Nahueltoro (1969), película polémica en su tiempo, donde retomó el caso de José del Carmen Valenzuela, apodado "El Chacal" por asesinar a cinco niños y a su madre, la mujer con la que vivía.
 
 "Canaquita" es la forma de canalla usada en el campo chileno, Valenzuela era un campesino humilde y analfabeta que conoció a Rosa, viuda y también campesina, a quien mató tras una discusión y luego, uno a uno a los niños "para que no sufrieran los pobrecitos".
 
 El caso levantó polémica en la sociedad chilena porque a pesar de haberse rehabilitado, el hombre de 21 años fue sentenciado a muerte.
 
 Durante los 32 meses que pasó en prisión, aprendió a leer y escribir y se acercó a la fe católica. "El Chacal", apodado así por la revista de nota roja Vea, fue fusilado el 30 de abril de 1963.
 
 "José del Carmen Valenzuela Toro no nació asesino de cinco niños", replicó Littín ante la polémica desatada por su película cuando se estrenó.
 
 "Hay que ir a Nahueltoro o a San Fabián de Lico para saber que el medio puede ser un condicionamiento para la muerte: los niños raquíticos, los alrededores del pueblo rodeados de cantinas. Y no hay escuelas. Aquí matar a una o a seis personas no es cuestión de moral; es cuestión de oportunidad. Y todos somos culpables y responsables de que esta realidad exista", declaró el cineasta, entonces de 26 años.
 
 Littín se documentó sobre el crimen ocurrido en 1960, acudió al lugar de los hechos y se entrevistó con quienes conocieron al chacal. Así pudo filmar el largometraje, el primero en su carrera y, para muchos, la obra maestra del director chileno.
 
 Titulado En cuanto a la infancia, andar, regeneración y muerte de José del Carmen Valenzuela Toro, el largometraje de ficción está filmado en un tono casi documental en los lugares donde ocurrieron los hechos, en el mismo pueblo y en la misma cárcel, plantea el crítico Nelson Carro.
 
 "Como casi todo el cine latinoamericano del momento, retoma por un lado todas las enseñanzas del neorrealismo italiano y por otro lado, está muy influenciado por la Revolución cubana y los movimientos políticos de los 60 en la región.
 
 "Lo que busca la película es ubicar a este personaje en un contexto socioeconómico de violencia, de marginación para, de alguna manera, explicar su comportamiento", abunda el director de programación de la Cineteca Nacional.
 
 Estrenada en junio de 1969, la película es considerada entre las obras más importantes del Nuevo Cine Latinoamericano y "sigue resultando impactante por su tratamiento".
 
 "Yo diría que es una película que no ha envejecido nada y, desde mi punto de vista, siempre lo he dicho, es la mejor película de Littín", recalca el crítico.
 
 Littín mismo declaró al diario El Clarín meses después del estreno que El Chacal "lo abrió como ser humano".
 
 "Es una fotografía muy descarnada, muy violenta, hay fuertes contrastes, la película además tiene un grano muy notable que lo hace muy próximo al documental, aunque por otro lado, es una película que estaba perfectamente planeada y pensada como una ficción", añade el crítico.
 
 Littín pone en pantalla a este campesino catalogado como El Chacal y el peor asesino, interpretado por el actor Nelson Villagra, y hace una revisión del personaje de José del Carmen Valenzuela (1938-1963), quien también se hacía llamar Jorge del Carmen, y logra ahondar en cómo la cárcel sirvió para rehabilitarlo.
 
 "Fue consciente de que todo lo que había hecho era responsabilidad de ese contexto en el que le había tocado crecer y vivir. Eso, contado con este tono documental, le da a El Chacal de Nahueltoro una enorme fuerza", valora.
 
 En una reciente visita de Littín a México en la que se proyectó la película, Carro pudo constatar su vigencia a pesar de las décadas transcurridas desde su estreno. Una cinta que, subraya el crítico, merece ser vista todavía más en el contexto de los 50 años del golpe militar.
 
 "Además hay que tomar en cuenta que fue producida por la Universidad de Chile dos años antes del Gobierno de (Salvador) Allende, en ese sentido, es una película de avanzada".
 
 Al ser una producción universitaria fue de muy bajo costo, incluso los actores aceptaron cobrar solo después de su exhibición.
 
 Se trata de la única película de ficción de Littín realizada por completo en Chile, después filmó el documental Compañero Presidente (1971) con Chile Films, empresa que dirigió durante el Gobierno de Salvador Allende, y La tierra prometida (1971-72), que terminó en Cuba, ya en el exilio.
 
 Tras el golpe militar de Augusto Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, el cineasta se exilió en México, donde trabajó más de una década, y luego en España donde continuó con su carrera cinematográfica.
 
 Filmó Actas de Marusia (1976), a partir de la novela de Patricio Manns, sobre una rebelión de trabajadores salitreros en el norte de Chile, nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera; adaptó al cine El recurso del método (1978) de Alejo Carpentier, La viuda de Montiel (1979) de Gabriel García Márquez o Alsino y el cóndor (1982) de Pedro Prado.
 
 El Chacal de Nahueltoro se filmó en un momento clave en la historia del cine latinoamericano, fue exhibida en el Festival de Viña del Mar de 1969 "junto con las mayores películas casi de la historia del cine latinoamericano" que se filmaron en los mismos años, de acuerdo con Carro.
 
 Se refiere a La hora de los hornos de Pino Solanas y Octavio Getino, Lucía de Humberto Solás, Memorias del subdesarrollo de Tomás Gutiérrez Alea, Antonio das Mortes de Glauber Rocha, y Yawar Mallku de Jorge Sanjinés.
 
 "Fue como la culminación de esto que se llamó Nuevo Cine Latinoamericano o Tercero Cine", enfatiza el crítico.
Siguen la pista y rescatan tesoro
 Durante la visita de Estado del Presidente Andrés Manuel López Obrador en ocasión de los 50 años del golpe militar en Chile, México devolverá las latas con el negativo original de la película El Chacal de Nahueltoro.
 
 Cuando Miguel Littín cumplió 80 años, se le hicieron homenajes en su país y se proyectó el filme, en una versión hecha a partir de una copia en 35 milímetros.
 
 Pero había interés por recuperar la película original. De acuerdo con el diario chileno La Tercera, cuando le preguntaron al cineasta por los negativos originales, Littín dijo que estaban en México, se los había llevado con él cuando se exilió.
 
 Con esa única pista, inició la búsqueda. Así lograron dar con las latas en los Estudios Churubusco y, según las declaraciones del director de la cineteca chilena, Marcelo Morales, a La Tercera empezaron las gestiones para su repatriación y restauración que se concretaron en abril pasado.
 
 "Fue muy grato porque apenas instalamos la petición, fue un sí inmediato. A ellos les parecía muy lógico devolver al país los negativos de una película que ya saben que es muy importante. El director del estudio Churubusco (Erwin Neumaier) es cineasta y admirador de Littín, porque él fue muy importante para el cine mexicano en los 70's", relató Morales al diario chileno.
 
 Estudios Churubusco resguardaba la película desde 1974 y ahí mismo se hizo la restauración digital de imagen y sonido en tan solo dos meses, para poder cumplir con la fecha de entrega.
 
 "Es una fortuna que el negativo estuviera completo, pero hay otros casos en los que hay que investigar, hay que ir a otras filmotecas y hacer un rompecabezas para poder armar una película, aquí por fortuna estaban los diez rollos", explica Guadalupe León, restauradora digital fílmica.
 
 Mantenía un buen estado, los daños eran los esperados para un negativo de la época: polvo, inestabilidad, variaciones de luz, por lo que el trabajo de restauración fue arduo.
 
 En el laboratorio de Estudios Churubusco se hizo la primera revisión en mesa de las condiciones físicas del negativo para luego ser lavado con químicos especiales para dejarlo libre de polvo y pelusas y proceder entonces a la digitalización.
 
 Por la forma en que Littín filmó El Chacal de Nahueltoro, gran parte de la película con cámara en mano, supuso un desafío para los restauradores en cuanto a la estabilización de la imagen, esto significó revisar unos 100 mil fotogramas.
 
 Con la restauración, la película logró homogeneidad tanto en imagen, con la restauración de color, como en sonido, ya no se escucha tan saturado.
 
 La película final está en 4K y cada uno de los diez rollos pesaba alrededor de un Terabyte.
 
 "¿Por qué se hace en estas resoluciones cuando se hace una restauración? Porque quizá este material ya no vuelva a digitalizarse, no es que los materiales se estén digitalizando constantemente sobre todo por los costos y por el almacenamiento que se necesita".
 
 "Entonces la verdad es que cada película que se llega a restaurar es un gran, gran logro".
 
 El Presidente López Obrador entregará el negativo original de imagen y sonido para ser integrado al acervo de la Cineteca Nacional chilena, además de un DCP (digital cinema package) para su proyección.
 
 Littín, según La Tercera, no ha podido ver la película restaurada, ocupado en su labor en el Consejo Constitucional, instalado el pasado 7 de junio de 2023 y encargado de elaborar la propuesta de una nueva Constitución que reemplace a la promulgada en 1980 durante la dictadura de Pinochet.
 
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