¿Qué tan importante tenía que ser una calle a finales del Siglo XIX para que le pusieran el nombre de Benito Juárez?
Pues sí, tenía que ser muy importante, algo así como la arteria aorta del corazón económico de la capital potosina.
Hoy la conocemos como Álvaro Obregón, pero durante casi 100 años fue Calle Juárez.
En ella se instalaron los negocios más destacados, se construyeron dos de los inmuebles porfirianos más hermosos de la ciudad, incluso el Instituto Científico y Literario se encontraba en esa calle.
Pero además antes de la Guerra de Reforma tenía una de las iglesias más populares entre los capitalinos, San Juan de Dios, que contaba con un hospital que daba muy buen servicio a la población desprotegida.
Para principios del Siglo XX, la Calle Juárez tenía papelerías, instituciones bancarias, ferreterías, lo mejor de lo mejor en cuestión de comercio.
Era también la entrada a la ciudad, por la Calle Juárez entraron los ejércitos revolucionario, cedillista, fuerzas federales y batallones cristeros.