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Consejos para que los padres hablen de sexo con sus hijos

CQ | 16/05/2023 | 14:37

Las preguntas sobre sexo están a la orden del día, y eso es porque el sexo es un tema del cual hablamos, pero de manera inapropiada: o se habla mucho y de manera técnica, o se habla poco y se le cubre con creencias, falsos mitos y lugares comunes.
 
“Sin embargo, es extremadamente importante hablar de ello, especialmente con los jóvenes y adolescentes para guiarlos a tener una sexualidad consciente y madura desde una temprana edad”, considera la doctora Chiara Di Pietro, especialista en ginecología, muy conocida también en redes sociales, donde difunde información de manera directa y atractiva, utilizando un lenguaje comprensible e inmediato.
 
“La educación sexual y afectiva es un tema fundamental en el desarrollo de las jóvenes, especialmente”, comenta Di Pietro. “Un mayor conocimiento sobre la salud sexual y reproductiva desde la adolescencia ayuda a prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual y permite profundizar en algunos aspectos especialmente significativos en el período de crecimiento, como la gestión de las emociones y las relaciones afectivas, la relación con el propio cuerpo, la igualdad de género y el respeto”.
 
Para difundir una mayor concienciación sobre estos aspectos, la doctora celebró en Roma la prueba piloto de Mannaggia al sesso (Maldito sexo), una plática en la que, junto con un equipo de expertos, formado por la doctora Francesca Romana Tiberi (Psicóloga y Sexóloga Clínica), el doctor Andrea Sansone (Endocrinólogo y Andrólogo) y la doctora Micol Macrì (Obstetra especializada en Rehabilitación del Suelo Pélvico), abordó temas relacionados con la educación sexual, dejando espacio para las “incómodas” preguntas sobre sexo que hacen los chicos, así como otras curiosidades.
 
Sin pretender reemplazar ni a la escuela ni a la familia, pero con la competencia y la simpatía que la han hecho tan popular en redes sociales, condujo al público de jóvenes en la exploración de su propio cuerpo y a dar los primeros pasos en el mundo de la sexualidad, desmintiendo falsos mitos y tabúes.
 
“Lo maravilloso es que no solo había jóvenes y adolescentes presentes, sino que se convirtió en un evento abierto a todos: desde los jóvenes de la escuela secundaria, acompañados por sus padres, hasta parejas más maduras mayores de 50 años”, comenta Di Pietro.
 
Pero, ¿cuáles fueron entonces las “incómodas” preguntas sobre sexo que hicieron los jóvenes? La doctora Di Pietro nos menciona las más comunes y solicitadas a continuación:
 
“¿Cómo sé si he tenido un orgasmo?”
Esta pregunta sugiere que quien la hace nunca ha experimentado un orgasmo. Ya sea porque no puede identificarlo o por falta de conocimiento del acto sexual y de su pareja.
 
“Trato de explicar especialmente a los chicos que el acto penetrativo no es lo que ven en los videos porno, que a menudo son muy salvajes y todo parece fácil; el sexo requiere cuidado y atención hacia el otro. Y también que la mayoría de las mujeres suelen alcanzar el orgasmo por estimulación del clítoris y no por la penetración vaginal, por lo que no hay que insistir en la penetración a toda costa, sino dedicarse también a acariciar otras zonas erógenas”.
 
“¿Cómo saber si se ha tenido un orgasmo? En primer lugar, es un factor anatómico: hay contracciones rítmicas en el útero, la vagina y el ano; luego viene una ligera taquicardia y finalmente una especie de explosión. Pero no hay un guion igual para todos porque todos somos diferentes, con hormonas y sensaciones diferentes”.
 
“¿Mi cuerpo tiene algo malo?”
Muchas chicas tienen miedo de no verse bien ahí abajo, de no ser perfectas en todos los detalles: en la forma de los labios menores y mayores, en el color de la piel, en la presencia o ausencia de vello.
 
“Cómplices en negativo de la cultura del porno, que se está volviendo cada vez más común entre jóvenes y adolescentes, estableciendo una visión del sexo distorsionada por cánones irreales, las chicas están obsesionadas con la anatomía de su vulva y temen no gustar o que su pareja se centre en sus partes bajas, juzgándolas”.
 
“Mientras que para los chicos, en la ducha o en la intimidad, es más fácil hablar de su miembro, para las chicas es más complicado mirarlo o compararlo con el de su amiga. Así que intento tranquilizarlas, diciéndoles que todos somos diferentes, por lo que nuestras vulvas también lo son y son bonitas. Y que, sobre todo, no es normal sentir dolor durante el acto sexual: muchas chicas no hablan de ello porque creen que es normal sufrir con la penetración. En cambio, yo las animo a abrirse porque si hay dolor, hay un problema que hay que resolver”.
 
“Para que la concepción tenga éxito, ¿tengo que empujar más fuerte para que los espermatozoides lleguen al óvulo?”
“Siempre explico que no se necesitan acrobacias extrañas para la concepción: ese momento ha sido estudiado con todo detalle por la Madre Naturaleza. En primer lugar, la eyaculación es una explosión y, como tal, tiene una fuerza propulsora inherente que permite al ejército de espermatozoides comenzar su ascenso hacia el óvulo con rapidez. Pero además están equipados con una cola que les permite viajar muy rápidamente. Por lo tanto, tienen una motilidad propia y no es necesario empujar con más fuerza o hacer que ella se ponga boca abajo o en otras posiciones sexuales arriesgadas o extrañas”.
 
“¿Por qué me siento incómoda tocándome?”
Las razones pueden ser de lo más variadas: me siento sucia, me causa impresión, no me gusta, en mi familia me enseñaron de otra manera.
 
“Siempre les digo a las chicas que conozco: pero si se te queda un trozo de galleta en la boca, ¿no te lo quitas aunque sea con la ayuda de tu dedo? Bueno, la vagina es una zona de nuestro cuerpo, igual que la boca”.
 
“No hay que mirarla con desprecio, sino explorarla como cualquier otra zona. Y sobre todo, conociéndola, se sabe también lo que te puede gustar en la cama y cómo pedir placer. Todavía está muy extendida la creencia de que una es una “mala chica” si se masturba, debido a una herencia educativa o cultural. O mejor dicho, el 50% tiene esta creencia, la otra mitad es muy abierta y quizá se masturba a una edad temprana”.
 
“¿El tamaño importa? ¿Y si es pequeño, qué hago?”
A los hombres de todas las generaciones les preocupa el tamaño de su pene.
 
“Reitero que las medidas no sirven para nada, y sin retórica, afirmo que lo importante es saber usarlo bien. Incluso un pene grande (la macrofalosomia) puede ser motivo de vergüenza, ya que podría causar dolor en la pareja. La clave es tener una buena compatibilidad emocional y física entre los participantes en el acto, condimentada con atención y cuidado”.
 
“En promedio, ¿cuánto debe durar encuentro sexual? Si dura poco, ¿me veo mal?”
 
“No me gusta hablar de números porque el sexo no es una cuestión aritmética, pero si pensamos que en promedio un encuentro sexual, incluyendo el jugueteo preliminar y las caricias después del coito, dura alrededor de 10 minutos, se entiende que el acto de penetración en sí mismo es casi irrelevante. Siempre explico que lo relevante es estar ‘en’ el acto, desde el principio hasta el final: podrían ser solo cinco minutos, pero si ambos están involucrados y atentos el uno al otro, deseosos de dar y recibir placer de manera equitativa, el acto sexual se convierte en participativo y emocionante”.