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moda y belleza

Hábitos que te hacen ver anticuado

CQ | 11/05/2023 | 19:22

Antes de que comencemos con problemas y malos entendidos, esto se trata de genuinos hábitos de estilo y los hombres que les llevan a cabo en todo momento. Aquí no hay espacios para el edadismo ni intención alguna por querer “ocultar” tu año de nacimiento. Al contrario. Si algo defendemos constantemente en estas líneas es que todos nosotros podemos vestir con lo que más cómodos nos sintamos. Que no hay fecha de caducidad o límite de años —como en las cajas de Playskool— para usar tal o cual cosa. Que la ropa y el diseño están ahí para divertirnos, no para encasillarnos en un tipo de persona ni para enjaularnos en el pasado (justificados en la tradición o las “reglas de oro”).
 
Aclarados estos puntos, lo que queremos compartirte en esta ocasión es que un hombre de 40 años (o más), especialmente en la oficina, necesita proyectar seguridad y poder con cualquier de tus looks profesionales. No obstante, sabemos que ciertos prejuicios o normas bien establecidas pueden ir en detrimento de estos objetivos, respaldándose en ideas de “madurez”, “seriedad”, “masculinidad” y un “estilo adulto”. Sí, necesitamos de cierta formalidad en nuestros armarios para cuando de trabajo se trata, ¡pero no hay que exagerar!
 
Entonces, pensando que ya es tiempo de imaginar la masculinidad de maneras distintas a como nos enseñaron y que no tenemos por qué seguir vistiendo como en la primera temporada de Mad Men para ir a la oficina, tenemos aquí un breve listado de hábitos de estilo que debemos dejar ir cuanto antes. Costumbres que no nos hacen ver serios y profesionales, sino anticuados y aburridos.
 
Combinas tus zapatos con el cinturón y hasta con el maletín (o mochila)
Claro que un outfit armónico se ve bien. Incluso, hay combinaciones tonales que alzan muchísimo tu estilo. Sin embargo, debes reconocer que el mismatch —o discordancia– entre tus zapatos, el cinturón, la correa del reloj y la backpack que llevas ¡también tiene su encanto! Hacer que todo sea de un mismo color o tonalidad evidenciará que no has agarrado una buena revista de moda en años y que te sigues rigiendo por lo que tu padre o abuelo te dijeron que significaba el buen vestir. Date la oportunidad de mezclar distintos colores y ve puliendo tu ojo para saber cuando algo funciona o no.
 
Zapatos con suela de cuero, siempre
Son hermosos y funcionales. Levantan cualquier outfit formal. Sí. Pero no hay razón para que traigas un calzado tan classy. Ármate de un buen arsenal de zapatos casuales y semiformales con suela de caucho u otras tecnologías, como el Vibram. Éstas, además de ser comodísimas, suelen presentarse en colores contrastes o en blanco absoluto; un detalle que boostea la modernidad de tus zapatos y le dice al mundo «¡Hey! Soy un hombre cool».
 
Cero sneakers
Mal, mal, mal. Sabemos que puede costarte un poco de trabajo ir a la oficina así. No obstante, el combo de pantalón de vestir con tenis es ultraganador. ¡Úsalo! Obvio, no te vas a poner unos Jordan para ir a la oficina —aunque igual deberías intentarlo si tu dresscode lo permite—, pero modelos casuales en color blanco o negro pueden aligerar tu look y hacerte ver como un hombre con estilo de verdad actual.
 
Invariablemente, saco
Amamos los trajes, los sacos y los blazers. De verdad. Créenos. Pero ¿cinco días a la semana con ellos? No consideramos que sea una buena idea. OK, OK… tienes que llevar pantalón de vestir todos los días. Lo entendemos. No obstante, hay un arsenal de chamarras muy cool que puedes usar, sin temor a verte desarreglado o fuera de lugar. Nuestras recomendaciones infalibles: una bomber de color sólido —sin bordados ni estampados—, una estilo Harrington y una parka para días de viento.
 
No “sales” de la camisa blanca
Una buena camisa blanca es hiperpráctica, bella y, básicamente, nuestro comodín preferido. Pero eso no justifica que sólo uses ese color. Expande los horizontes y apuesta por tonos crudos y nude, que también le aportan sofisticación a tus atuendos, así como por estampados clásicos para camisas —como las líneas verticales o el paisley—.