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La gente estima a este pobre diablo: cardenal Juan Sandoval Íñiguez

En el marco de las celebraciones por su cumpleaños 90, el Cardenal Juan Sandoval dijo sentirse cansado, aunque mantiene el buen humor y la lucidez.
 
Para el Arzobispo Emérito de Guadalajara, el momento más complicado de sus nueve décadas de existencia fue cuando dio la pelea en busca de esclarecer el asesinato del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, pues era necesario saber quién lo mató y bajó qué móvil.
 
 Sandoval Íñiguez se dijo satisfecho por su ministerio sacerdotal.
 
 -¿Qué significa llegar a los 90 años? Una larga vida y gran parte de ella entregada al ministerio sacerdotal...
 
 Pues sí, prácticamente toda mi vida estuve en el templo. A los 12 años entré al Seminario y de ahí para adelante tratando de servir al Señor.
 
 -¿Cómo se siente físicamente?
 De la fregada: cansado, acabado. No es lo mismo 90 que 40.
 
 -Se le vio muy lúcido en la misa y también en la comida.
 Pues sí mira, todavía la cabeza Dios me la conserva en su lugar.
 
 -¿Cuántos años más le gustaría vivir?
 Los que Dios me quiera dar. No le pido ni muchos ni pocos, los que él quiera ¿verdad?
 
 -¿Se sintió acogido por amigos, familiares, gran cantidad de gente que se dio cita en el Templo Expiatorio?
 Sí, cómo no. Muy buena la gente que estima a este pobre diablo.
 
 -¿Qué ha sido lo más difícil de estos 90 años? ¿Cuál ha sido el momento más complicado de su vida?
 Pues cuando anduve en los pleitos de reclamar la muerte del Cardenal (Juan Jesús) Posadas (Ocampo) y saber cómo y por qué. Esos fueron momentos difíciles, pero ya pasaron.
 
 -Cuando lo persiguió la PGR ¿No lo sintió duro también?
 No, porque no había nada. Me persiguieron por todos lados y no encontraron nada. El que nada debe nada teme.
 
 ¿Qué hace por las tardes?
 Ahorita voy a dormir una siesta porque estoy cansado y luego a hacer mis oraciones, y a ver qué hago ahí: leer un rato.
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