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Aumenta Pemex emisiones sucias en Nuevo León

Agencia Reforma | 21/03/2023 | 14:45

Aunque Pemex ha intentando minimizar sus emisiones en la zona metropolitana, desde 2020 la Refinería de Cadereyta elevó su producción de combustóleo, un residuo muy contaminante por su gran contenido de azufre.
 
El combustóleo es un residuo de la refinación y es precursor de las partículas PM2.5, las más dañinas para la salud.
 
El domingo pasado, la refinería emitió una densa columna de humo amarillo junto con otras dos de color negro, que alertaron a la población y autoridades ambientales intentaron clausurar temporalmente la planta, lo cual no fue posible debido al resguardo militar y a que Pemex alegó que la columna era "99 por ciento vapor de agua".
 
Sin embargo, la producción de combustóleo de la Refinería aumentó desde 2020, según análisis del Observatorio Ciudadano de la Calidad del Aire.
 
En 2020 y 2022 su producción de combustóleo fue de 20 mil barriles diarios promedio, el mayor nivel de los últimos 17 años.
 
En 2021, fue de 18 mil barriles, la segunda cifra más alta del mismo periodo, mientras que en enero del 2023, también fueron 18 mil barriles.
 
Esto contrasta con los 9 mil barriles de combustóleo que producía la Refinería en 2007 o los 12 mil de 2019.
 
En cambio, la producción total de la refinería se desplomó de 218 mil barriles refinados por día en 2007 a 117 mil en enero pasado, por lo que el combustóleo también pesa más proporcionalmente en la planta.
 
La Secretaría de Medio Ambiente estatal reportó que la refinería produce más del 90 por ciento del dióxido de azufre (SO2) que se genera en la zona metropolitana.
 
Asimismo, en el avance del inventario estatal de emisiones atmosféricas, presentado el año pasado, se indicó que origina el 20 por ciento de las peligrosas partículas PM2.5 y PM10.
 
"El SO2, en particular, es uno de los principales gases contaminantes, criterio que causa daños agudos y crónicos, y también precursor de las partículas finas PM2.5, que son las más peligrosas para la salud", dijo Selene Martínez, directora del Observatorio.
 
Estos contaminantes, al ser respirados, pueden ingresar a la sangre y aumentar el riesgo de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y cardiacas, y de muerte prematura, destacó Martínez.
 
"En medio de ello, no hay una fuente confiable que transparente qué medidas se están tomando en una refinería que se encuentra dentro del área metropolitana", advirtió.