Los incrementos al salario mínimo han reducidó la brecha salarial de género en el norte del país, señala un estudio del Colegio de la Frontera Norte (Colef) y del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).
Este año el salario mínimo en el país tuvo su quinto aumento significativo. En la mayor parte del país pasó de 172.87 a 207.44 pesos por día y en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN), de 260.34 a 312.41 pesos diarios. Es decir, 20% más que en 2022.
Hasta 2018 había una sola área geográfica para los salarios mínimos en todo el país. Desde 2019 existen dos: la ZLFN, la cual incluye 43 municipios de los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas que están en el límite con Estados Unidos, y la general, que abarca todo el resto del país.
El salario mínimo en la ZLFN, 50% mayor a la de la mayor parte del país, forma parte de un programa creado en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador. Su objetivo es “impulsar el desarrollo”, crear empleos en dicha región y evitar que la gente emigre.
Dicho programa incluye incentivos económicos para crear más empresas y puestos de trabajo, como reducción de las tasas del ISR y el IVA. Asimismo, estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios IEPS de las gasolinas.
Los resultados del estudio del Colef y el CIDE indican que los incrementos al salario mínimo no han afectado el empleo o la probabilidad de que las personas puedan estar ocupadas.
De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), en noviembre de 2022 la tasa de ocupación en Baja California fue de 97.1%, en el mismo mes de 2021 fue de 97.9 por ciento. En Nuevo León, otro de los estados donde existe la ZLFN, el 96% de la población en edad de trabajar tiene un empleo, hace un año dicha proporción fue de 96.1 por ciento.
Las tasas de ocupación anual en los otros estados aumentaron de 97.4 a 97.7% en Chihuahua; de 96.0 a 97.1% en Coahuila; de 96.0 a 98.4% en Sonora, y de 96.8 a 97% en Tamaulipas.
Lo que sí provocó el incremento es que “entre el total de asalariados, aumentó en 1.38 puntos porcentuales la probabilidad de trabajar en el sector formal”. Pero este efecto se acentúa en las mujeres, pues la cifra asciende a 2.34 puntos porcentuales.
En noviembre de 2021, el 56% de las más de 23.9 millones de mujeres trabajadoras estaban en el sector informal, según la ENOE. En general, más de 32.5 millones de personas estaban en informalidad laboral, 0.5 puntos porcentuales menos que en el mismo periodo de 2021.
Otro hallazgo de los investigadores del Colef y el CIDE es que el aumento del salario mínimo en la región fronteriza del norte del país ha implicado a un incremento promedio de 2.34% entre el total de asalariados, de 3.27% entre los trabajadores formales y de 3.56% entre las mujeres.
El reporte señala que “la política salarial mejoró las percepciones laborales de la mayor parte de los trabajadores formales, mientras que en el sector informal sólo benefició de manera indirecta a los trabajadores de bajos salarios”.
Dicha ganancia indirecta “sugiere un ajuste por parte de los empleadores del sector informal, posiblemente para evitar que sus trabajadores migren al sector formal”. Por lo tanto, “los hallazgos del estudio son, a grandes rasgos, congruentes a los encontrados por la Conasami”.