Este invierno han aumentado los casos de bronquiolitis. Tal es la situación que la Comunidad de Madrid ha autorizado la contratación de unos 350 profesionales sanitarios de refuerzo en hospitales públicos, y los pediatras alertan de la enfermedad.
El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) es el principal causante de bronquiolitis en la población infantil. Este virus es un virus común que puede contagiar en reiteradas ocasiones a lo largo de la vida.
La bronquiolitis es una infección de las vías aéreas más finas de los pulmones (bronquiolos) que puede aparecer en cualquier época del año, aunque es más frecuente durante invierno y al comienzo de la primavera.
La bronquiolitis afecta, principalmente, a niños pequeños y bebés, siendo los lactantes menores de tres meses y los prematuros los que tienen más riesgo de hospitalización.
La bronquiolitis causa una inflamación y congestión en las pequeñas vías respiratorias de los pulmones, conocidas como bronquiolos. Suele comenzar con síntomas similares a los de un resfriado común, pero que se prolongan en el tiempo y evoluciona con tos persistente, congestión nasal, sibilancia, fiebre o problemas para respirar.
Los expertos recomiendan acudir al médico si se ve que el niño no tiene apetito o no quiere beber agua, se escuchan sibilancias, presenta dificultades para respirar, letargo o un color azulado en la piel, los labios o las uñas, según recoge la Clínica Mayo.
Como el causante principal de la bronquiolitis es un virus, los antibióticos no son eficaces. Así, para tratar la bronquiolitis, como ocurre con otras infecciones víricas, los médicos suelen optar por tratamientos que alivien los síntomas. Se aconseja beber mucho líquido o aplicar gotas de soluciones salinas para despejar las vías respiratorias, entre otros consejos.
Aunque el virus suele afectar en mayor medida a niños menores de dos años, hay factores que pueden aumentar el riesgo de contraer el virus, como padecer una afección cardíaca o pulmonar o estar bajo de defensas.
Como medidas de prevención para evitar contraer el virus -ya que este se propaga por el aire entre personas afectadas- destacan lavarse las manos con frecuencia (especialmente antes de tocar a un bebé, sobre todo si se está resfriado), usar mascarilla o, en caso de que un niño tenga bronquiolitis, evitar que salga de casa si no es necesario para que el virus no se propague.