A dos semanas de concluir la encomienda que recibió del Papa Benedicto XVI, compartió los retos que enfrentó al frente de la Arquidiócesis Potosina.
Le pido a Dios poder estar donde me necesiten
En entrevista exclusiva para PLANO INFORMATIVO, Monseñor Jesús Carlos Cabrero Romero dijo que “yo le pido a nuestro padre Dios que si me deja y me da vida y licencia, teniendo la salud plena como hasta ahora me la ha concedido, pues tengo ese deseo de servir, de ayudar y sobre todo, pues hacer algo más, acercarme a nuestro pueblo y a quien lo necesite, aunque no sean feligreses”.
Consideró que “donde haya esas personas, estar uno para servir, para ayudar, pues hemos nacido para eso. Como dicen, si sabemos servir, sabemos vivir, porque sabemos vivir en una verdadera convivencia entre unos y otros y no estar ahí molestándolos a los pobres, ya la obra está más seca que… en estos tiempos”.
Tenemos que mirar bien los procesos de formación
El pastor de la Iglesia Católica potosina consideró, al referirse a la formación sacerdotal, que “tenemos que mirar muy bien sobre los procesos en su formación humana, espiritual”.
Dijo además que en la formación humana, se debe mirar el campo afectivo porque a veces los escándalos no sólo es con problemas de pedofilia, también es problemas de situaciones que son complejas para mucha gente, cuando los sacerdotes dejan el Ministerio por abrazar, digamos la vida matrimonial, pues son situaciones que la verdad, para mí, fueron situaciones muy complejas, muy difíciles. Y por eso es que tiene que caminar uno con mucha humildad y con mucha sencillez ante la gente”.
Ingreso al sacerdocio se ha vuelto riguroso
El prelado reconoció que “sí, la verdad la Iglesia se ha vuelto más rigurosa, más exigente en esos campos, sobre todo que no nos sorprendan las situaciones que puedan venir posteriormente, por eso es continuamente en los procesos formativos de los alumnos que ya se encuentran en el Seminario Mayor”.
Además dijo que “mi compromiso dentro y fuera ante todo es, sobre todo como sacerdote, pues que sea un hombre de Dios para los hombres, es decir, me refiero para el pueblo santo de Dios, entonces tenemos que formarnos en un carácter recio, formal y también tenemos que formarnos en los valores que corresponden a una vida espiritual intensa, como la debemos de llevar todos nosotros, sacerdotes. Y cultivarla y exigirnos, sobre todo en el campo de la vida interior, de lo que llamamos nosotros la vida de pureza interior, para que se guarden la rectitud de intención hacia las cosas, y esa es la lucha continua que tenemos que hacer, porque el diablo es el diablo, el diablo no descansa, uno se puede tomar sus vacaciones, pero el diablo no”.
Hay gente dañada y resentida
Cabrero Romero reconoció que sí queda mucha gente dañada y resentida. “No es que esté alejado de la Iglesia, está dañada y resentida, yo sé que se ellos en su persona se acercan a Dios. Tienen su contacto con Dios y pues considero que ordinariamente San Luis es una, una, perdón por lo que voy a decir, pero es un pueblo muy religioso, todavía es muy religioso y quiere mucho a sus sacerdotes, por eso nuestra preocupación es tratar de ofrecerles lo mejor en las personas y créamelo que somos muy exigentes en las evaluaciones de los que se van acercando al sacerdocio año por año. De ahí la importancia que para mí tiene la formación humana, la formación humana emotiva, afectiva de las personas”.
La pandemia
Jesús Carlos Cabrero dijo que “como que a veces se puede pensar que el sacerdote, porque está cerca de Dios ya es intocable a las situaciones de la vida, pero no, somos tan frágiles, tan frágiles como hoja tirada por el viento”.
Sin embargo “la pandemia a mí también me tocó, yo andaba en visita pastoral cuando se inició esta pandemia y ahí me afectó para mí, y desde entonces como secuela queda uno tocado, pero de los primeros brotes que hubo en San Luis, pues ahí me resguardé y todas las implicaciones que traen los cuidados y entonces bendito Dios me permitió salir adelante y de ahí mi compromiso de cuidar a los sacerdotes”.
Conmovido, Monseñor Cabrero dijo que “cuatro sacerdotes hubo más afectados, pero cuatro murieron. Murieron más, pero cuatro directamente por la cuestión de la pandemia de COVID-19. Sí, en esa ocasión murieron ocho”.
Agregó que “recuerdo que fueron ocho padres. El asunto es que la mayor parte eran jóvenes, no eran mayores de edad, eran jovencitos, todos eran párrocos, y cubrir a los señores curas que habían caído o que habían muerto, pues es difícil, y luego también es difícil, por ejemplo en esas situaciones, responder, porque eran personas que se ganaron el cariño del pueblo, y la gente quería darles un reconocimiento y uno ahí entre esas situaciones. Es muy difícil, muy difícil para uno, pero bendito Dios parece que se ha ido mitigando o también y ahí entramos. Y después eran aprendizajes que costaron vidas”.
La Iglesia y los gobiernos
El otro pendiente, señaló Monseñor Cabrero, es aprender a guardar las relaciones, porque los señores gobernadores siempre brindaron a la Iglesia un lugar y a su servidor le dieron un trato y en su momento y en sus diferentes situaciones por las que pasamos, el apoyo de ellos fue irrestricto, muy formal, muy fuerte y muy decisivo. Por ejemplo, en la pandemia.
Dijo que “por eso siempre estoy sumamente agradecido con los gobiernos que nos tocaron, siempre atentos a estas necesidades y a estas incluso situaciones, me voy a permitir, cuando estuvieron los sacerdotes privados de su libertad y pues yo iba a verlos. Trataron ellos de darles un trato muy digno, agradezco también a los directivos y los cuerpos de servicio que hay al interior”.
Buscamos que los procesos sean claros
El arzobispo potosino dijo que “uno se preocupa, pues se preocupa más porque los procesos sean claros, muy definidos, si hay Seminario Menor, bueno, en San Luis lo pusimos al servicio de la sociedad porque lo hicimos preparatoria, y tenemos la preparatoria en el Seminario Mayor”.
Aclaró que esto es “para el servicio de todas esas colonias que hay en la 2000, Las Mercedes, Los Silos, todos esos. Pusimos al servicio esa prepa, pero ante todo no queríamos preparatoria de relleno, sino que se exigiera, porque se iban a venir jovencitos, porque vienen y venían jovencitos y van jovencitos de de Santa María de Enramadas, de La Pila. Jovencitos y jovencitas de la parte de Ciudad 2000 vienen, pues hay que responderles a los papás y exigen una formación académica digna y que puedan ellos entrar a la Universidad sin problemas y pues nos da mucho gusto”.
Toda vida humana merece respeto
Jesús Carlos Cabrero consideró que “toda vida humana merece mucho respeto a la vida humana. Desde mi concepto es una vida sagrada, eso con ella no hay que jugar Y no hay que jugar desde falsas promesas y no hay que jugar trayendo los acarreados sino, yo creo que si me permite ahorita hablar por ahí en este campo, que si yo mi vocación es el servicio a la sociedad desde un curul, llámese diputado o llámese senador, regidor, del bloque sea, pero que estás en un puesto, en un puesto público en el municipio o también en el Gobierno del Estado, desde que estás ahí sirviendo, pues te debes a ellos a la gente”.
Dijo además que “nuestro propósito es apoyarles, no es el choque, no se busca el choque, sino apoyar a San Luis, yo digo que ya pasamos esa etapa guachichil”.
Respecto a los casos de violencia intrafamiliar, Cabrero Romero dijo que “yo sí veo se dan estas situaciones, pero siempre se dan al calor de las copas, siempre se dan al calor de las drogas, siempre se dan en situaciones que o en lugares que no sé porqué andamos ahí; sí se deja sentir que la cuestión del feminicidio está, es ahora como, no sé si no puedo decirlo así, pero como que se está dando con más frecuencia”.
Si hay protestas es que no estamos respondiendo
Monseñor Cabrero advirtió que “si la gente protesta es que no estamos respondiendo, si la gente se une, se une para cualquier tipo de reclamos, pues ya no los hagamos esperar en las puertas de ninguna dependencia y atendámoslos, pues porque tiene que haber cabeza”.
Reconoció además que “ya nuestra gente ya no se deja así guiar por, pues por cualquier líder. Porque también hay líderes que sin escrúpulo piensan primero en ellos y luego los demás, pero en ellos son seis años y los demás… Chao”.
Por último, el aún arzobispo potosino dijo que “tenemos ese compromiso social para mí y yo tengo ese hay inclusive aunque yo ya no esté al frente de la Iglesia potosina, me siento con compromiso social de servir a la Iglesia y a nuestro muy querido pueblo potosino, pues de ellos salimos, de ellos somos parte, ellos, ellos son nuestra familia ¿por qué fallarles?