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Al rescate del son jarocho y del teatro infantil

Agencia Reforma | 14/05/2022 | 05:00

"Canelo despierta muy de mañanita / y a buscar la cura / para su hermanita", versa el son jarocho de Púrpura de Cascabel.

 

 El dinero con que conseguiría las medicinas, tal cual se narra en La isla de los nahuales, le ha sido arrebatado por aquel sujeto gandalla y prepotente que a través de sus negocios explota a la gente de su pueblo cercano a la costa.

 

 En su búsqueda por recuperarlo y llevar la cura a su hermana, Canelo termina emprendiendo un viaje por un mundo mágico repleto de criaturas fabulosas emergidas de los sones tradicionales, que le permitirá entender sus propias raíces y reconocer quién es.

 

 "Y aunque no lo sabe tomará un camino / que le va a cambiar todo su destino", canta el ensamble al ritmo de la jarana. "Y emprende su viaje / a través de un sueño / aprende el saber de nuestros abuelos / porque en las raíces se encuentran secretos".

 

 "Este viaje de aprendizaje está conducido por las raíces del son; ¿cuáles son las raíces del son?, ése es uno de los temas importantes de la obra", detalla en entrevista Martín López Brie, escritor y director de este musical para niños, a estrenarse este sábado en la Sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque (CCB).

 

 Un proyecto, expone el dramaturgo y director escénico, que nació del deseo de los integrantes de Púrpura de Cascabel por, a partir de la inspiración de los sones tradicionales, componer música original, nuevos sones.

 

 "Y no sólo sones, sino distintos géneros dentro de la música tradicional jarocha, quizás con un poco de influencia huasteca; pero se propusieron escribir estas piezas originales, y se dieron cuenta que estaban empezando a contar una historia.

 

 "Entonces dijeron: 'Bueno, vamos a contar una historia para niños a partir de los sones que vayamos componiendo'", remarca López Brie, ganador de varios premios de dramaturgia. "Y cuando tenían parte del material, pero no tenían la historia tan clara, fue cuando me invitaron a escribir la obra".

 

 Una vez listo el texto, el grupo compuso nuevas piezas partiendo de lo plasmado por el dramaturgo; "y así fuimos, de alguna manera, armando esta obra de teatro musical", destaca el autor de títulos como El marciano fabulador y la comitiva de cuentos inconclusos o El Señor de la Tormenta.

 

 El camino ha sido largo y la obra se ha ido cocinando a fuego lento a lo largo de 11 años, tiempo en el que el grupo -desintegrado y renacido con una nueva alineación- realizó varios arreglos al material, que ha sido presentado en una versión abreviada en algunos recitales y puede escucharse en plataformas digitales.

 

 Seleccionados en una convocatoria del INBA, los creadores finalmente han podido producir el montaje escénico, cuenta López Brie -quien de sólo ser el autor de la pieza pasó a dirigirla también-, con Kaleb Oseguera encarnando a Canelo y la propia actuación de los músicos.

 

 "Todos los que actúan en escena son músicos y tocan en vivo las piezas. Entonces, eso también es una parte muy importante porque la música está ahí, viva, y son los actores los que tocan y cantan y bailan.

 

 "Por fin podemos llegar a tener esta puesta ya más para la escena, más pensada para teatro que como concierto", celebra el dramaturgo. "Finalmente lo logramos, y obvio estamos muy contentos porque un proyecto de tanto tiempo, de tantos años y que queremos tanto, por fin llegue a escena".

 

 Bajo la dirección musical de Gabriel Rojas, compositor de la mayoría de los temas, La isla de los nahuales busca mostrar entre los más chicos lo emocionante e interesante que puede ser el son jarocho, tradición viva y en constante renovación. Al mismo tiempo que ilustra que otras formas de teatro musical son posibles.

 

ENAMORAR A LOS NIÑOS DEL TEATRO

 Tras el impasse obligado por una pandemia que -al menos por la actitud de las personas- empieza a parecer superada, los creadores escénicos encaran nuevamente un añejo desafío: ¿Cómo llevar a la gente a los teatros?

 

 "Aunque yo he percibido que paulatinamente la gente está volviendo (a las funciones presenciales), por desgracia, la gente en México tampoco es que sea muy aficionada al teatro en sí mismo. No es que antes de la pandemia se llenaran todos los espectáculos todo el tiempo", refiere López Brie.

 

 "Convocar a la gente al teatro siempre ha sido un problema para nosotros en México", reitera. "Si no hay posibilidad de hacer grandes campañas de publicidad, es muy, muy difícil no sólo hacer que lleguen, sino que la gente se entere que está tu obra en algún lugar. Si alguien llega a tener ganas de ir al teatro, lo primero que te dicen es: 'Sí, pero es que no sé qué ver, porque ni sé de qué se tratan las obras, ni sé dónde están, ni sé qué se presenta'".

 

 Ante este problema aún sin resolver de cómo hacer que las personas se enteren, se interesen y tengan facilidad de acceso a las obras, López Brie resalta una de las mayores virtudes del teatro para niños: "Si está bien hecho, esos niños van a empezar a amar el teatro, van a querer ir al teatro después otra vez".

 

 "A menos que se aburran muchísimo, pero en general les puede fascinar y los puede enamorar el teatro", estima. "Hay que enamorarlos del teatro; es lo mejor que podemos hacer para que la gente sí quiera ir a ver las obras".

 

UN JUEGO DE REFERENTES

 Las claves de la creación de teatro infantil y juvenil no son diferentes a las de cualquier otro tipo de teatro, señala López Brie, pues "son tanto o más inteligentes que los adultos".

 

 "Son capaces de entender los discursos más complejos que se les presenten, a veces con mucha más profundidad de comprensión porque los niños tienen, afortunadamente, menos prejuicios. Están menos aferrados a las certezas que van encontrando en la vida, y eso permite que puedan tener una apreciación a veces más profunda", sostiene.

 

 Lo que no tienen, precisa, es una cantidad de referentes culturales que los adultos sí poseen, pues los han ido adquiriendo con la experiencia de vida -"lo mismo que los prejuicios"-. Entonces, lo que hay que cuidar al momento de contar una historia para niños es qué tipo de referentes se manejan.

 

 Tienen que ser referentes que ellos puedan comprender o tener cercanos a su imaginario; hay un juego de referentes que se establece con el imaginario de los niños, y ahí es donde se tiene que establecer el juego escénico, el juego dramatúrgico.

 

 "Por lo demás, digamos que las temáticas y el nivel de complejidad que pueda alcanzar una obra, creo que no es distinto realmente de lo que se plantea con el teatro para adultos", dice.

 

 A partir de este sábado y hasta el 19 de junio, La isla de los nahuales tendrá funciones cada sábado y domingo a las 13:00 horas, en el recinto detrás del Auditorio Nacional.

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