El Museo Regional de Guadalajara alberga la exposición Vírgenes y castas en la Independencia, integrada por obras virreinales con diferentes advocaciones marianas que fueron utilizadas durante la Guerra de Independencia de México y las cuales fueron prestadas por familias y parroquias de la región, para ser presentadas exclusivamente en esta muestra.
El Museo Regional de Guadalajara alberga la exposición “Vírgenes y castas en la Independencia”, integrada por obras virreinales con diferentes advocaciones marianas que fueron utilizadas durante la Guerra de Independencia de México y las cuales fueron prestadas por familias y parroquias de la región, para ser presentadas exclusivamente en esta muestra.
En la muestra destaca un óleo de 1785 de la Virgen del Refugio, la cual aún conserva en su marco la huella de un disparo sufrido en una de las batallas encabezadas por Pedro Moreno, insurgente jalisciense que entró en 1812 a la campaña de Independencia. La pintura fue prestada por la Parroquia de Lagos de Moreno, sitio donde nació el caudillo en 1775, señaló Francisco de la Peña, director del MRG y curador de la muestra.
El especialista señaló que la exposición se enmarca en los festejos por el Bicentenario del Inicio de la Independencia, en virtud de que distintas imágenes de vírgenes acompañaron en la lucha tanto a las tropas insurgentes como realistas, como protectoras durante los combates; y presenta además un recorrido iconográfico de las representaciones de las castas que predominaron durante la Colonia.
La exposición, montada en la Sala Ixca Farías de ese museo, presenta 30 piezas de los siglos XVII y XIX, así como creaciones de dos artesanos contemporáneos de la entidad, que ofrecen un mosaico de las imágenes marianas y las castas predominantes en Nueva Galicia, hoy Jalisco y Nayarit, se detalló en un comunicado del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
A partir del 15 de septiembre de 1810, cuando Miguel Hidalgo empuñó un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe para proclamar el inicio del movimiento insurgente, las imágenes marianas, que desde antes de esa fecha eran socorridas en varias regiones de Nueva España por los diferentes estamentos sociales, cobraron verdadera relevancia, ya que adquirieron el papel de estandartes en la lucha de castas.
“El papel de las castas en la Nueva España es muy importante, porque de éstas y de las mezclas de las raíces finalmente nacimos los mexicanos. Cada una de las castas tenía sus vírgenes en las que creían”, narró De la Peña.
Las diferentes castas que imperaban en la Colonia son mostradas en un biombo de mediano tamaño, elaborado por la artesana Karla Sahagún, y que contiene imágenes de parejas de hombre y mujer, pertenecientes a las progenies mestiza, morisca, albino y torna-atrás, agregó el INAH.
Otras cuatro parejas de pequeño formato elaboradas con papel maché, del artesano José Hernández, también ilustran la sociedad de castas que —a decir del investigador francés radicado en México Jacques Lafaye—, se estableció durante la época colonial como una reacción de la monarquía y la Iglesia frente al creciente proceso de mestizaje.
Se incluyó además una representación de 34 cm de altura de la Virgen de Zapopan, también llamada “Generala de Armas de los ejércitos del Nuevo Estado de Jalisco”, pues a ella se le atribuye que no hubiera derramamiento de sangre el 13 de junio de 1821, día de la Proclamación de Independencia en San Pedro Tlaquepaque, Jalisco. La escultura fue elaborada por el artesano José Hernández
También, se presenta un par de óleos anónimos del siglo XVIII, Señora de los Remedios y Virgen Dolorosa, imágenes cuyo culto fue introducido por los jesuitas en Nueva Galicia en el siglo XVII; se incluye también la pintura Señora del Refugio a quien le atribuye la protección de los insurgentes en los combates.
Destaca la exhibición de dos escudos de monjas —imágenes que llevaban las religiosas a la altura del pecho como parte de sus ropajes— del XVIII, con las representaciones de la Inmaculada Concepción y de la Asunción de la Virgen.
Para la muestra se logró el préstamo de dos palmatorias —utensilio con forma de platillo para sostener una vela—, elaboradas en plata a principios del siglo pasado.