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La pandemia afectó más la educación de las mujeres

Especialistas en género advirtieron que la pandemia dejó sin acceso a la educación a 114 millones de estudiantes en América Latina y las más afectadas fueron las mujeres.
 
 Durante la presentación del informe Danzar en las brumas. Género y juventudes en entornos desiguales en América Latina y el Caribe, la subdirectora general de la Unesco para Ciencias Sociales y Humanidades, Gabriela Ramos, dijo que la organización que representa está preocupada por la deserción escolar en la región debido a la crisis sanitaria.
 
Muchos jóvenes, advirtió, se desconectaron de los procesos educativos en los que estaban involucrados y entre las causas está la falta de acceso a las tecnologías y el trabajo de cuidado no remunerado que recae, sobre todo, en las mujeres.
 
 Ramos sostuvo que en situaciones "normales" que las jóvenes invertían entre tres y seis horas adicionales al trabajo en el hogar, mismas que aumentaron ante las necesidades de cuidado de sus hijos o familiares, por lo que tendrán menos posibilidades de regresar a los planteles escolares.
 
 "Estamos muy preocupados en Unesco, porque ha habido también mucha deserción escolar. Muchos chicos que se desconectaron completamente del proceso educativo en el que estaban involucrados y sabemos que las mujeres son las que van a tener menores posibilidades de regresar", afirmó.
 
 Paola Aguilar, integrante del Comité Académico del proyecto Danzar en las brumas, dijo que de acuerdo con el informe, cerca de 114 millones de estudiantes se quedaron sin educación en América Latina y el Caribe a causa de la pandemia.
 
Un 77 por ciento de las personas jóvenes sin trabajo remunerado ni estudios son mujeres, detalló, lo cual está relacionado a la precariedad laboral.
 
Solo 6 por ciento de quienes fueron madres adolescentes, añadió, alcanzan la educación terciaria, lo que representa una desventaja del 13 por ciento en comparación con las mujeres que fueron madres en edad adulta.
 
 Aguilar resaltó que las mujeres destinan entre 15 y 30 horas semanales a los trabajos de cuidado que los varones. Además, las juventudes siguen siendo las más afectadas por el desempleo, con una tasa que fluctúa entre 10 y 20 por ciento.
 
 "Este informe evidencia que las desigualdades están relacionadas unas con otras y que, además, se acumulan y que se pueden perpetuar círculos de pobreza, porque una está encadena de la otra y, por tal motivo, también requiere abordajes interdisciplinarios", afirmó.
 
Karina Batthyány, secretaria ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), recordó que en América Latina las mujeres realizan más del 80 por ciento del trabajo de cuidado no remunerado, lo que tiene consecuencias directas en el ejercicio de sus derechos.
 
 "Cuando se destina tanto tiempo a las tareas de cuidado no remuneradas, imprescindibles para que la vida exista como tal, no hay tiempo para otras cosas y se empiezan a recortar derechos relacionados al campo educativo, al campo del trabajo remunerado, derechos vinculados también a la participación en el sentido amplio: social, político", afirmó.
 
La presidenta del Colegio de México, Silvia Giorguli, recordó que en México, el proceso de incorporación de las mujeres al trabo ha sido lento, ya que de acuerdo con el Inegi, apenas el 50 por ciento de las mujeres en edad activa han logrado integrarse al mercado de trabajo.
 
Giorguli comentó que el riesgo tras la pandemia es que aquellas que salieron del mercado laboral hayan tenido que regresar, pero aceptando trabajos más precarios y con menores ingresos.
 
 La coordinadora de la Red de Estudios sobre Desigualdades de El Colegio de México, Laura Flamand, mencionó que si bien la educación no es una varita mágica, hay evidencia de que ésta disminuye la precariedad laboral de las mujeres entre 30 y 40 por ciento.
 
Flamand advirtió que otros derechos afectados por la pandemia fueron el acceso al empleo y el acceso a la salud, es especial la reproductiva, debido a que los recursos se enfocaron en la atención de la pandemia, lo que afectó el acceso a anticonceptivos que ya antes de la pandemia eran inaccesibles para el 80 por ciento de las mujeres sexualmente activas.
 
El académico Juan Olmeda agregó que otra afectación de la pandemia fue el aumento de la violencia, como resultado del confinamiento social.
 
Los especialistas coincidieron en que ni en la región ni en el mundo será posible avanzar hacia modelos más igualitarios y equitativos si no se toman acciones concretas para cambiar la división del trabajo, que está en la base de la distribución desigual del cuidado.
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