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¿Cómo nos afecta el ruido a largo plazo?

NCYT | 18/01/2022 | 11:54

El ruido crea un gran impacto en la salud de los seres humanos a todos los niveles

Estar expuestos a ruidos a un alto volumen o a ruidos constantes durante largos períodos de tiempo puede afectar negativamente a nuestra salud incidiendo en diferentes aspectos. En este artículo revisamos cómo nos afecta el ruido a largo plazo con la ayuda de los expertos de Audifono.es. Sigue leyendo para conocer cómo pueden afectarnos los ruidos tras una exposición constante y prolongada en el tiempo.
 
 
Cómo afecta el ruido a nuestra salud a largo plazo
 
El ruido crea un gran impacto en la salud de los seres humanos a todos los niveles. En primer lugar, el ruido provoca la gran mayoría de pérdidas auditivas, logrando que en la actualidad algunas personas de 40 años tengan peor audición que personas de 60 en el pasado que no se encontraban expuestas a tantos ruidos externos.
 
Por otro lado, incluso a bajos niveles, el ruido provoca molestias que pueden llegar en gran medida a perturbar el sueño de las personas, siendo una de las causas subyacentes del insomnio para todas ellas.
 
Del mismo modo, incluso existen evidencias de que el ruido puede provocar trastornos cardiovasculares, aumentar el riesgo de padecer HTA, infartos o anginas de pecho y que puede provocar el aumento de la tensión arterial.
 
Para poder comprender bien la incidencia del ruido en nuestra salud a largo plazo, primero que nada resulta fundamental el conocer qué es el ruido: básicamente se trata de todos los sonidos que interfieren en la actividad humana de nuestro día a día, como puede ser trabajar, estudiar, comunicarnos o descansar.
 
Para poder valorar mejor cómo nos afecta el ruido a largo plazo, según los expertos, vamos a separar el día y la noche y todos sus ruidos y efectos.
 
Por el día encontramos sonidos que se convierten en ruido si no nos permiten comunicarnos con otras personas ni realizar de forma correcta nuestras tareas diarias porque resulta imposible concentrarse o prestar atención.
 
De esta forma, los sonidos que suelen resultar más molestos a la hora de llevar una vida normal son los ruidos altos e intermitentes. Los que cuentan con un nivel superior a 80 dBa. Son realmente perjudiciales para la salud auditiva a largo plazo si nos exponemos a ellos de forma constante. 
 
Para calcular la medida de cómo de perjudiciales son estos sonidos, los expertos recomiendan revisar la legislación laboral, en la que podemos encontrar cómo los trabajadores expuestos a sonidos con niveles inferiores o iguales a 80 dBa durante su jornada laboral no tienen riesgos de presentar problemas auditivos ni otros problemas derivados de la exposición constante a ruidos con estos valores. 
 
Ahora bien, si nos exponemos de forma prolongada a ruidos por encima de estos valores, es probable que desarrollemos pérdidas auditivas derivadas de este exceso de exposición a sonidos elevados que nos lleven a tener que buscar diferentes soluciones para cuidar, proteger y recuperar nuestra audición como el uso de audífonos, implantes o dispositivos similares. 
 
A la hora de mantener unos audífonos en perfecto estado, si vamos a estar expuestos a ruidos constantes será fundamental realizar un correcto mantenimiento de nuestros dispositivos de ayuda a la audición para que estos problemas derivados de la exposición al ruido no se traduzcan en una merma directa en nuestra calidad de vida.
 
En las ciudades, por norma general, los niveles de exposición suelen ser inferiores a estos valores, mientras que los principales efectos nocivos del ruido se producen en aglomeraciones, en los aeropuertos o en los ejes viarios.
 
Durante el día podemos encontrar también en casa diferentes tipos de sonidos: los propios, que son los que no suelen molestar, y los externos, que vienen de la calle o de las casas de los vecinos.
 
Es importante tener en cuenta que si percibimos igual los sonidos de dentro que los de fuera de casa, es probable que contemos con un aislamiento acústico mal realizado en nuestros cerramientos, con lo que será fundamental controlarlo cuanto antes si queremos prevenir los efectos que el ruido a largo plazo puede llegar a provocar en nuestra salud. Normalmente, el ruido se cuela por las juntas, por las ventanas con cierres mejorables y por las cajas de las persianas. Usando dobles ventanas o mejorando la estanqueidad de las que ya tenemos podremos solucionar este problema. Para las cajas de las persianas es posible usar tratamientos expertos para insonorizarlas si vivimos en una zona con mucho ruido en el exterior.
 
 De esta manera, los niveles permitidos dentro del hogar producidos por sonidos exteriores no deberían superar los 30 dBa si queremos prevenir efectos negativos a largo plazo para nuestra audición, tal y como reconocen la mayoría de ordenanzas en las ciudades españolas. Si el nivel es superior lo más recomendable será aislar mejor el hogar y comunicar a los vecinos para que bajen sus niveles de emisión de ruido en el hogar.
 
De esta manera, en la mayoría de hogares los niveles de ruido suelen ser inferiores a 50 dBa, con lo que no suponen ningún problema para nuestra salud auditiva a largo plazo. Ahora bien, se debe tener cuidado también porque este tipo de ruidos en los hogares por las noches pueden afectar a nuestra salud perturbando nuestro sueño y provocando insomnio.
 
Así, los niveles sonoros en los centros urbanos durante el día y la exposición temporal a altos ruidos a la que solemos exponernos de forma intermitente no suele afectar a la salud de los oídos más allá de lo que se traduce en las clásicas pérdidas auditivas debidas a la edad. Sea como sea, en los casos en que se detecte algún tipo de pérdida auditiva, será fundamental tomar medidas cuanto antes y adaptar de manera eficiente el entorno de las personas afectadas para que puedan seguir disfrutando de su día a día con las mejores garantías.
 
Por la noche, los problemas de ruido suelen afectar más en otros aspectos de la salud, por ejemplo, provocando trastornos del sueño, que no a la capacidad auditiva de los usuarios que escuchan los ruidos, aunque siempre habrá diferencias entre las personas que viven en zonas muy ruidosas y las que, por ejemplo, vivan en una zona tranquila de campo.
 
 
 

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