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Falleció el cocinero Osvaldo Caldú

Osvaldo Caldú fallecio el pasado viernes tras una cirugía, la cual no resistió. Fue un exiliado argentino, reconocido empresario restaurantero, cocinero, ex militante de izquierda y preso político.

De su restaurante El Asado Argentino, en el sur de la Ciudad de México, Caldú presumía : Está diseñado para durar mil años. Es un templo, un museo de la nostalgia. Esta convicción la asumió tras salir sólo con lo puesto de tu país, con tu ropa, pero sales con las tradiciones. Además, mencionó: detrás de cada comida hay una ideología.

Osvaldo Caldú, siempre contaba: Nací en Buenos Aires, pero viví en Luján, que está a 50 kilómetros de distancia; es muy conocida por ser un centro religioso ultraconservador, prácticamente de Sudamérica, es como si fuera la Guadalupe de México, la Virgen de Luján.

Su camino político comenzó desde los 13 años.  El cocinero quien también fue ex militante de la juventud guevarista y del PRT-ERP, estuvo un año en Chile, trabajando en la seguridad del presidente Salvador Allende.

Fue detenido en otras ocasiones, pero “la última en Luján, mi abogado Raúl Castro, me dijo: te saqué con habeas corpus, pero pélate de acá; y al día siguiente le volaron la casa, con bomba. Ya empiezan a operar los grupos parapoliciales en esa ciudad; me voy a frontera de Brasil y me detienen en un hotel en Concordia. Aunque había tenido esas caídas, aquí comienzo a deambular de una cárcel a otra”.

Caldú, nunca fue a una escuela de gastronomía, aunque en su oficina hay decenas de libros, comentaba que para ser gastrónomo hay que ser tragón. En el grupo GULA (Gastrónomos Unidos por la Libertad y el Arte) todos cocinamos, quien entra a la restaurantería como negocio es un empresario, no un restaurantero. Lo que nos une en GULA es el amor por la cocina, por la comida, por agasajar a los amigos y compartir ideología.

Cuando llegó a México, Caldú vendía ropa en el barrio bravo de Tepito en los años 80, recordó: “Hay señoras que dicen que comer carne las va a engordar, pero les digo que vean a los hipopótamos, a los cerdos y a los guajolotes... son vegetarianos. Si quieren tener cuerpo de pantera o tigresa, que coman carne. Ésta no engorda como las harinas. Hay mitos de la comida light; el hombre es carnívoro desde sus orígenes”.

En redes sociales, este sábado, sus amigos se depidieron de él. Caldú  fue un gran luchador, hombre auténtico, antimperealista, revolucionario de firmes convicciones y principios sólidos.

 

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