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C O M P A R T I R

El empoderamiento del pueblo uniformado

Filiberto Juárez Córdoba | 01/12/2021 | 02:35

A Diestra y Siniestra

El coronavirus sigue entre nosotros por lo que debemos mantener las medidas preventivas. Uso de cubrebocas, sana distancia, lavado frecuente de manos y uso de gel sanitizante. 

 

A TRES AÑOS de haber iniciado su gobierno, Andrés Manuel López Obrador, mantiene su popularidad pero, más que por los resultados, por la polarización que ha provocado en la sociedad mexicana y la confrontación constantemente atizada entre sus seguidores y adversarios desde sus conferencias mañaneras. La división entre neoliberales nefastos y su pueblo bueno y sabio, entre un pasado todo corrupción y un presente redentor y fuente de pureza insuperable, entre un no somos los mismos y un reciclar como buenos a los que se arrepienten y creen en AMLO, ha servido de estrategia distractora de realidades más terribles que lo que se denuncia en lo que más que una dinámica de comunicación social es un aparato propagandístico. Todos los días se dice, antes había corrupción, ahora ya no, ya se acabó, eso no se permite ya. Se acusa a los científicos e intelectuales, dados al análisis reflexivo que deviene en crítica, de derechizarse y hasta de “hamburguesarse”. Se fustiga a quienes tienen aspiraciones y hasta se afirma que ser pobre tiene sus ventajas, pues a los pobres no los secuestran. Todo eso provoca enfrentamiento y discusiones con toques bizantinos, que no debate, y desata un oleaje de memes, chistes, comentarios, rumores y chismorreos, que diluyen la percepción de cosas que deben ser sustanciales, marginándolas de la atención pública.

 

ALGUNOS ENTIENDEN como oposición la participación electoral, que más bien es competencia para obtener los votos que permitan encabezar un gobierno o tener una representación popular. Se centran en conseguir acuerdos y trabar alianzas para derrotar al adversario en los siguientes comicios. La verdadera oposición está en agotar los recursos para evitar los abusos de poder, en defender la institucionalidad ante los caudillajes arbitrarios, en exigir que la separación de poderes sea efectiva, en no tolerar los desacatos a la legalidad y no aceptar que la justicia se aplique como mecanismo de control o revancha política. Ser oposición es mucho más que buscar el voto y denunciar que la maquinaria del estado maniobró para que todo saliera a su contentillo. Los conflictos postelectorales son defensa o impugnación de resultados después de una competencia electoral, con recursos de qué echar mano y tribunales e instancias que deben intervenir y arbitrar los diferendos. La oposición debe tener otra dinámica, otra intencionalidad y, sobre todo otra decisión. La de poner frenos e impulsar equilibrios, fortalecer autonomías y aminorar populismos, detectar los peligros para un sistema democrático, denunciarlos y combatirlos. 

 

HAY QUIENES LO HACEN y hay que tomar en serio lo que señalan, Luis Carlos Ugalde, ex presidente del IFE, director de una empresa de análisis de riesgo político, en una de sus colaboraciones para El Financiero, habla de su participación en una mesa redonda en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, y su respuesta a la pregunta de Héctor Aguilar Camín, “de todos los riesgos aquí expuestos, ¿Cuáles son los más más graves?”. Refirió que durante muchos años consideró que la mayor amenaza democrática del país era el exceso de dinero para financiar, ilegalmente, campañas electorales, que se convertía en corrupción cuando los candidatos ganadores tenían que pagar a sus promotores. Ese problema, afirma, sigue siendo una amenaza, pero hay dos nuevas que la superan en gravedad. “La primera es el crimen organizado como operador de campañas políticas”. “La segunda gran amenaza a la democracia mexicana que crece a pasos agigantados es la militarización, no sólo de la seguridad pública, sino de amplias actividades civiles que incluyen construcción de grandes obras públicas, operación de puertos y aeropuertos. No sólo eso: las Fuerzas Armadas serán beneficiarias del usufructo de algunos de esos proyectos que serán para sus sistemas de pensiones”. “El riesgo es doble: por una parte, se corrompen las Fuerzas Armadas y de ser ‘pueblo uniformado’ como dice López Obrador, se convertirán en una oligarquía dorada, muy al estilo de las aristocracias castrenses de América Latina. Por la otra, el poder civil se vuelve rehén de los militares, quienes no requieren sentarse en Palacio Nacional para ser el verdadero factótum de la política nacional”. “La suma de crimen organizado más militarismo genera un binomio que pone en un gran riesgo la sobrevivencia sustantiva de la democracia mexicana”. Lo señalado por Luis Carlos Ugalde, en la mesa, México, un presente en busca de un futuro; moderada por Héctor Aguilar Camín y en la que participaron, Jorge Castañeda, Lisa Sánchez y Guillermo Cejudo, debe ser reflexionado por todos, principalmente por quienes pretenden ser oposición y andan dando palos de ciego perdidos en dimes y diretes más grilleriles que políticos. 

 

QUE ASÍ COMO hay doble nacionalidad, ya empieza a asomarse la doble militancia, el presidente municipal sanluiseño, Enrique Galindo, estuvo en la asamblea estatal del PRI, su partido. Le reconocen su militancia y ser el priista mejor posicionado después de las pasadas elecciones, pero luego, el comité municipal del PAN, lo nombró su integrante. Galindo, llegó a la alcaldía por una coalición, en la que participó el PAN, lo que explica la inclusión o la decisión de tomarlo en cuenta, pero si es así, también el PRD y Conciencia Popular, estuvieron coaligados, al rato va a tener que participar en todos, lo que, algunos piensan, le dará una gran fuerza política. NOSOTROS DECIMOS:

 

¿Doble, triple, cuádruple partido?

Comentó un inoportuno,

Galindo ya habrá advertido,

¡Que de todos no se hace uno!

 

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