Jueves 20 de Enero de 2022 | San Luis Potosí, S.L.P.
C O M P A R T I R

Algo sucede entre nosotros

Clara Villarreal | 29/11/2021 | 11:55

No espero que las cosas sean como antes, pero si deseo que volvamos a ser felices.
 
“E?ramos felices y ni lo sabi?amos” es una de las frases que continuamente hemos estado escuchando durante la pandemia e incontables ocasiones repeti?amos la frase con an?oranza y desesperacio?n deseando que las cosas fueran “normales” otra vez. Lo normal esta? muy lejos y quiza? no regrese, pero si urge recuperar un poco de felicidad.
 
Recientemente hice un viaje de dos semanas de trabajo a Colombia, Puerto Rico y Quintana Roo donde me percate? que en el 90% de los lugares por los que pase?: aeropuertos, restaurantes, tiendas, hoteles, entre otros, las personas que dan el servicio en estos lugares, y que son las primera cara y representacio?n directa de estos negocios, han dejado de sonrei?r...incluso percibi? un deterioro generalizado en la calidad de servicio que ofrecen.
 
En un restaurante fue particularmente notorio. Habi?a estado trabajando durante todo el di?a y, junto con mi equipo y colegas, llegamos hambrientos a un restaurante. Honestamente ya era tarde pero tuvimos suerte de encontrar un lugar abierto. Al acomodarnos en una mesa un mesero nos abordo? y nos pregunto? que que? desea?bamos comer. Le regresamos la pregunta: ¿Que? tienen? A lo que nos respondio? un listado breve de comida ra?pida y snacks: hamburguesas, nachos, hotdogs.
 
Teni?amos horas de no probar alimento, por lo que un menu? de ese tipo no nos apeteci?a. Necesita?bamos comida real.
 
Insistimos con el joven. “No, sabes que?... eso no queremos... queremos comida preparada”. El mesero nos dijo que ya no habi?a la mayori?a de lo que veni?a en el menu? e insistio? que habi?a hamburguesas, nachos y hotdogs..
 
Una persona de mi equipo le pregunto?: ¿Tienes aguachile? Si?. ¿Ceviche? Si?. ¿Camarones? Si?. ¿Co?mo puedes preparar los camarones? Al ajillo, bravos y a la mantequilla. No da?bamos cre?dito a lo que esta?bamos siendo testigos.
 
En realidad, si? habi?a comida, si? habi?a un menu? disponible y delicioso, pero el mesero simplemente no disponi?a de la actitud para darnos mas opciones y hasta en un nivel de hartazgo que no podi?a ni pensar que tuvimos que sacarle las opciones a tirabuzo?n.
 
A la hora del postre, un colega que tambie?n estaba en la mesa, quiso un cafe?. Todos los meseros estaban lejos y de espaldas... sin embargo hizo contacto visual con el barman a quien le hizo una sen?a de que queri?a pedir algo... el barman bajo? al mirada y siguio? limpiando la barra. Mi colega, extran?ado porque lo hubiera ignorado de tal manera, repitio? el gesto... y sucedio? lo mismo. El barman lo vio y lo ignoro?... no le hablo? a ningu?n mesero, no hizo el ma?s mi?nimo esfuerzo por apoyar al comensal.
 
Tuve que alzar la voz y pedirle expli?citamente que por favor llamara a un mesero. En dos minutos teni?amos al gerente y al directivo de finanzas del lugar en nuestra mesa, preocupadi?simos porque les avisaron que unos clientes estaban disgustados.
 
Si bien esta escena nos paso? en equis lugar, vivi? situaciones muy similares en todos lugares que recorri? durante mi viaje. El personal de servicio esta? completamente agotado, quemado, extenuado. Todos esta?n hartos de servir en condiciones tan inequitativas. Esta?n decepcionados de trabajar muchas horas, de entregar su vida a cambio ¿de que?. Se esta?n desmoronando enfrente de nosotros por no tener una vida ma?s digna y que sigan viendo solo 2 grupos de gente: los que se divierten todo el tiempo, a pesar de la pandemia y los que esta?n para atenderlos.
 
Si los duen?os de estos negocios no se preocupan por la calidad de vida de sus empleados seguira?n teniendo una alta rotacio?n y estara?n condenados a caer en picada, porque por ma?s grande que sean las empresas, caera?n. Recuerden que ellos son la cara principal, la del contacto directo con el cliente. No duden en invertir en su desarrollo personal, ha?ganlos sentir que son parte de un equipo. En el momento en el que le dediquen tiempo de calidad a ellos y les procuren un mayor bienestar, entonces, si?, todos estaremos mas seguros de que volveremos a tener un poco de la felicidad que teni?amos antes.
 
Invertir en tu equipo de trabajo es invertir en el futuro de la humanidad.
 
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