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C O M P A R T I R

Una libre decisión familiar

Pedro Cervantes Roque | 14/08/2021 | 10:12

Entre Papeles

La decisión de volver a las clases presenciales en los niveles básicos de la educación a partir del lunes 30 de este mes tiene que ver más con los efectos nocivos del confinamiento que con el eventual contagio del virus COVID 19 entre los alumnos. Las explicaciones que han vertido las autoridades educativas tienen que ver con la socialización de los educandos y los problemas en sus respectivos hogares porque son efectos físicos y emocionales de difícil control cuando se vuelven comunes entre los niños y los adolescentes.

Sin embargo, para los fines sanitarios la autoridad confía en la resistencia natural de los niños y jóvenes cuando son contagiados con el virus de referencia, siempre y cuando se tomen las medidas suficientes para reaccionar pronto en un eventual contagio masivo. La experiencia que viviremos a partir de la próxima semana tendrá sus primeras consecuencias dentro de una quincena, cuando comiencen a surgir los casos de contagio por la exposición masiva de la población escolar, a causa de la ineficacia y la insuficiencia de las medidas preventivas.

Si los edificios escolares no disponen de ventilación o si no se obliga el uso de cubrebocas y el aseo constante de manos, los estudiantes podrían ser afectados por una enfermedad que sigue sin control en el Mundo y que precisamente afecta ahora a la población de menor edad en la medida que ésta se encuentra sin la protección de las diversas vacunas. La decisión gubernamental incluye el respeto a las consideraciones de los padres de familia y deja que cada uno pondere si los efectos del encierro son mayores que los que un eventual contagio de sus hijos pudiera producir.

Lo deseable es que las familias cuenten con la información suficiente de los riesgos que tiene volver a las aulas en momentos en que la tercera ola de contagios se registra en todas las entidades del país y obliga a la vuelta de los niveles alarmantes por la aparición de la variante Delta del COVID 19. Las declaraciones oficiales al respecto han sido vagas e insuficientes. Las condiciones físicas de los planteles escolares no son las óptimas y las actualizaciones y reformas materiales que reclaman los edificios podrían ser inalcanzables para los plazos que se han fijado las autoridades educativas federales y estatales.

Casi un millón de estudiantes de todos los niveles podrían acudir a las aulas paulatinamente a partir del lunes, pero las evidencias muestran que los gobiernos federal, estatal y municipales no tienen el dinero suficiente para renovar las aulas y los espacios de convivencia indispensables para un regreso seguro a las clases presenciales. Este es el riego a la vista cuando aún falta para que se verifique si los escolares pueden ser vacunados en las próximas semanas, paso que aumentaría la confianza familiar en relación con los planes de gobierno recientemente anunciados.

Si las medidas sanitarias son insuficientes en este momento, los efectos del confinamiento no lo son menos. Por eso la elasticidad gubernamental para permitir que los padres de familia decidan si sus hijos van a clase a los planteles escolares, o esperan a que los riesgos sanitarios disminuyan y se favorece la presencia física del alumnado en las escuelas del estado.

pedrocervantesroque@yahoo.com.mx

 

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