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Cuando volábamos sobre una pista

Los jóvenes acudían a los patinaderos a bailar en patines en la década de 1980.

Recuerdos sobre ruedas guardan todos aquellos que conocieron las pistas de patinaje del 'Mundo Feliz Patinerama' y 'disco Patín', lugares de moda que marcaron la vida de los adolescentes de aquellos años, espacios que ahora forman otras historias… 

 

Mundo Feliz Patinerama 

Hasta primeros del 2020 la pista aún recibía al público para patinar, de acuerdo a las últimas publicaciones en su página de la red social Facebook. Se cobraba cinco pesos por la entrada y 36 pesos por la renta de patines y de la pista por una hora, sin embargo el establecimiento cerró definitivamente. 

 

Martha Segura, una de las clientas asiduas el Patinerama, relató para PLANO INFORMATIVO que "Yo vivía a media cuadra, en la Moctezuma, ahí aprendí a patinar, después ya éramos muchos los que nos juntamos a cierta hora y hacíamos piruetas y varias rutinas, fue como en el 80, fueron años de ir a diario, son recuerdos muy bonitos, desgraciadamente no tengo ni una foto, pero trataré de conseguirlas". 

 

La historia empezó en 1980 

Ubicada en la calle Moctezuma 366, Mundo Feliz Patinerama se inauguró en 1980, fue la primera pista de patinaje en la ciudad, y donde cientos de potosinos y potosinas se enseñaron a patinar y compartieron vivencias junto a sus amigos. La pista de duela vio deslizar cientos de patines de bota de cuatro ruedas que usaba toda persona que acudía a patinar. 

 

El libro titulado ‘Antes de que nos olviden’ relata que los días domingo se hacían largas filas para entrar, y que el cover era de 3 pesos la entrada y de 15 la renta de patines por una hora, y que el ingeniero Juan Moreno fue el constructor de la pista que era propiedad de Ernesto Navarro. 

 

Hilario, un franelero que se adueñaba de la pista, explicó para el libro que “los domingos era cuando más gente había, tenías que hacer cola para entrar. Aquí pasé mi juventud, la pista estaba llena de chavos y chavas que daban manotazos al aire para equilibrarse y no azotar”. 

 

Disco Patín 

La avenida más importante de la ciudad, Venustiano Carranza, alojó la otra pista de patinaje de moda, en el establecimiento marcado con el número 1935, hasta donde acudían los jóvenes después de salir de la escuela, por las tardes o el fin de semana para patinar al ritmo de la música. 

 

Angélica Narváez Ávila recuerda con nostalgia esos momentos de diversión y dijo que “ahí pase los momentos más felices de mi niñez y adolescencia, ahí se me declaró el que al día de hoy es mi esposo, es una lástima que lo hayan cerrado porque era diversión a lo máximo”. 

 

Música en vivo era el plus de algunos patinaderos 

Este espacio era conocido por las presentaciones de Dj’s y agrupaciones de música que lograban que el lugar se abarrotara, ya que además prestaban el servicio de cafetería. Al día de hoy ese espacio es ocupado por una sucursal de helados Dairy Queen. 

 

Himno Nacional y Jacarandas fueron otras zonas en donde también existieron pistas de patinaje, una de ellas se convirtió en lo que ahora se conocer como el estacionamiento de la tienda de autoservicio HEB, quedando solo los recuerdos de los paseos sobre ruedas. 

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