Miércoles 21 de Octubre de 2020 | San Luis Potosí, S.L.P.
C O M P A R T I R

En política, la dicha ajena es intolerable

Pedro Cervantes Roque | 15/10/2020 | 18:58

ENTRE PAPELES

Lo mismo en las mañaneras presidenciales que en los entresijos de los partidos o en los pasillos palaciegos de los tres poderes estatales, persiste la fea costumbra de descalificar sin pruebas a los demás que, aún siendo muchos, no son el pueblo noble, generoso y de buenas costumbres, al que se invoca como causa y razón de tanto desvarío mientras se reparte lodo en redondo.

Ya no hay culto a la honradez ni respeto por la actividad política, mientras el escenario se convierte en un estercolero. No puede ser que el intercambio de denuncias descalificadoras desaparezca como por arte de magia. Cada una, según su cantidad de pruebas anexas, podría ser motivo de sanción, aunque ésta no se dicte sino hasta muy pasadas las elecciones del año próximo. Pero no es eso lo que se busca sino causar la mancha que sumerja al acusado en terrenos de la duda y la desconfianza. Quienes van a votar no son jueces ni leguleyos, no son moralistas ni filósofos sino -en su mayoría- gente ordinaria que puede creer o dejar de hacerlo cada vez que una nueva versión de hechos supuestos impacte en sus oídos.

La visita del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda permitió el refuerzo de una denuncia ante ese organismo que señala al diputado federal Ricardo Gallardo Cardona como responsable de hechos que ahora se investigan. Apenas detallado le asunto, la negativa de confirmar a seis de nueve magistrados del Poder Judicial del Estado, el robo de luminarias como acción de los enemigos políticos del alcalde de San Luis o las estridencias de personajes y grupos que hacen ruido en demanda de “justicia” para castigar a quienes hicieron del erario público la fuente principal de sus cuentas bancarias, matizan el acontecer político potosino para darle una imagen de lucha campal sin límite de tiempo ni reglas que lo controlen.

En tales condiciones, imposible recapacitar sobre las necesidades del estado. Menos todavía sobre las cualidades personales de quienes aspiran a ubicarse en la gubernatura, en las 7 diputaciones federales, en alguna de las 15 diputaciones locales de mayoría o de perdida en alguna de las 58 alcaldías que se renovarán en junio del año próximo. El listado de personajes no está afinado. Pero todos, del partido que fueren, están conscientes de lo indispensable que resulta la descalificación, aunque sea por alguna insignificancia, pues los hechos concretos tienen que probarse y eso tarda tiempo. Para cuando las pruebas lleguen a los tribunales y se desahoguen los juicios, las elecciones del 2021 estarán hasta calificadas y se habrán hecho las declaraciones de validez correspondientes. Es decir, los ganadores ya estarían en sus cargos.

Queda pendiente solo un recordatorio. Los partidos han de saber elegir a quienes postulen a los cargos de elección. El votante no busca aspirantes a santos sino hombres cuya capacidad les permita transformar su entorno, aunque no sea la 4T, con la decisión de conducir a San Luis a niveles que hemos perdido por ese afán de ganar a como dé lugar, o estorbar a los demás porque -en política- la dicha ajena es intolerable.

pedrocervantesroque@yahoo.com.mx

 

 

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