Todo mundo puede experimentar sudores nocturnos, un fenómeno que se caracteriza por la transpiración excesiva durante la noche. Este problema es provocado por muchas razones, pero afortunadamente existen distintas soluciones que te permitirán resolverlo y recuperar el sueño.
Causas
La menopausia
La mayoría de las mujeres experimentan sofocos durante la menopausia. Algunas también transpiran de manera anormal durante la noche, debido al desequilibrio hormonal que este fenómeno provoca. Incluso, hay mujeres que se despiertan varias veces a causa de los sudores nocturnos.
La apnea del sueño
La apnea del sueño no sólo se caracteriza por los ronquidos. Varias personas con este problema de salud también sufren de sudores nocturnos y además tienen que levantarse al baño varias veces durante la noche.
Reflujo gástrico
El reflujo gástrico no sólo se manifiesta después de comer o de beber alcohol o café. A veces, la acidez estomacal provoca tos y sudores nocturnos.
La tuberculosis
Las personas que padecen de tuberculosis, generalmente experimentan fiebre por las noches, lo que produce un sudor excesivo. La transpiración aparece también cuando las bacterias responsables de la enfermedad se propagan por todo el organismo.
El embarazo
Los cambios hormonales, el aumento de peso y el excesivo funcionamiento de la glándula tiroidea, provocan sofocos en algunas mujeres embarazadas, sobretodo durante el segundo y el tercer trimestre. En algunas, los bochornos se transforman en transpiración abundante durante la noche.
La endocarditis infecciosa
La endocarditis infecciosa es la inflamación de la pared interna del corazón o de las válvulas cardiacas y puede causar sudoración nocturna. Esta afección también provoca una leve fiebre y calambres musculares. Se le trata con antibióticos o antimicóticos.
La mononucleosis
La mononucleosis (también conocida como “la enfermedad del beso”) es una enfermedad infecciosa provocada por el virus de Epstein-Barr (VEB), que se propaga por la saliva. El síntoma más común es un cansancio prolongado e intenso, pero en algunos pacientes también se presentan sudores nocturnos.
La gripe
Además de la fiebre, el escurrimiento de la nariz y el cansancio, las personas con gripe presentan sudoración nocturna. Atención, un simple resfriado generalmente no provoca transpiración excesiva durante la noche.
El sida
El sida es causado por el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y comparte varios síntomas con la gripe. Entre dos y doce semanas después de haber sido contagiada, la persona enferma sufre de diarreas, fiebre, dolores de cabeza y sudores nocturnos. Estos síntomas pueden desaparecer luego de varios días y reaparecer ocasionalmente.
En las personas seropositivas el VIH se encuentra también en el sudor. Sin embargo, la cantidad no es lo suficientemente alta para transmitirlo por ese medio a otros seres humanos.
La hipoglucemia nocturna
Si tienes diabetes de tipo 1 o tipo 2, tal vez hayas experimentado sudores nocturnos. Estos se producen cuando durante la noche se presenta una hipoglucemia. Un nivel de glucosa demasiado bajo en la sangre, aumenta el ritmo cardiaco y puede provocar temblores, pesadillas y hambre.
Los alimentos condimentados y las bebidas calientes
Si acostumbras cenar cosas condimentadas antes de ir a dormir, es posible que sufras de sudores nocturnos, pues las especias provocan transpiración.
Si te gustan las bebidas calientes, debes saber que también éstas provocan sudoración excesiva por la noche. La cafeína particularmente, actúa como un estimulante de las glándulas sudoríparas.
El alcohol
Si alguna vez te has ido a la cama después de haber bebido alcohol, seguramente al despertar te encontraste con las sábanas empapadas de sudor. Esta reacción es normal, al actuar en el sistema nervioso el alcohol impide que el cuerpo controle su temperatura, lo que provoca una transpiración anormal.
El cáncer
Al igual que una pérdida de peso inexplicable y la presencia de fatiga, los sudores nocturnos pueden indicar, en ciertas ocasiones, la presencia de un cáncer. Además, se sabe que algunos tratamientos contra la enfermedad pueden provocar una abundante transpiración durante la noche.
La enfermedad de Parkinson
Alrededor de una de cada tres personas con la enfermedad de Parkinson transpira excesivamente, tanto en el día como en la noche. Este fenómeno tiende a producirse cuando los músculos se tensan o cuando hay un movimiento excesivo (disquinesia).
La ansiedad y el estrés
En situaciones de ansiedad o de estrés, tu cuerpo libera algunas hormonas, como la adrenalina. Esto aumenta la frecuencia cardiaca, pero también provoca una transpiración excesiva tanto en la noche como en el día.
Contrariamente al sudor provocado por el calor o el deporte, la transpiración por causas psicológicas generalmente tiene un fuerte olor, pues interviene una glándula distinta.
Remedios
Consultar a un profesional de la salud
Como los sudores nocturnos son provocados por distintas causas, primero debes consultar a un médico para intentar resolver el problema. Por ejemplo, si sufres de reflujo gástrico tu médico seguramente te prescribirá un medicamento para ello y, por consecuente, los sudores nocturnos disminuirán.
No obstante, algunos medicamentos (como los antidepresivos), pueden provocar sudores nocturnos. Si es tu caso, no dudes en hablar de ello con tu médico, quien ajustará la dosis o te prescribirá otra medicina.
La salvia
Si tu médico lo autoriza, te recomendamos consumir salvia, sobretodo si estás en la menopausia. Se han realizado pocas investigaciones sobre esta planta, pero según un estudio reciente el extracto de salvia podría ayudar a disminuir algunos síntomas (como los sudores nocturnos) en las mujeres menopáusicas.
En la farmacia te podrán indicar el tipo de salvia que debes procurarte. Si sufres de problemas de salud como hipertensión, hipotensión, diabetes o cáncer, asegúrate de consultar con tu médico antes de consumirla.
Disminuir la temperatura de tu habitación
Intenta mantener la temperatura entre los 16 y los 19°C en la habitación donde duermes. Evita dormir con demasiados cobertores o con cobijas muy calientes. Adapta tu ropa a la estación, por ejemplo, no uses un pijama de franela en pleno verano.
Hacer deporte
Si tus sudores nocturnos son provocados por ansiedad o estrés, lo mejor es que hagas deporte, ya que es una de las mejores formas de subir el ánimo.
También hay otros métodos para disminuir tu nivel de estrés. Podrías probar alguna técnica de relajación o de meditación.
Otro consejo, antes de ir a la cama escribe en un cuaderno los pensamientos que te producen angustia, así podrás aclarar tu mente.
No consumir alcohol ni comida condimentada
A veces, retirar el alcohol y los platos condimentados de tu menú ayudan a eliminar la transpiración nocturna. Si no deseas dejar de consumirlos, entonces recuerda beber suficiente agua para no deshidratarte.