No en todas las ocasiones la alegría de los jóvenes es contagiosa, o al menos eso les pareció a conductores de vehículos que ayer por la tarde se vieron atrapados por el congestionamiento ocasionado por una campaña estudiantil de proselitismo para nominar a una de sus compañeras como reina de su escuela. Pero ni modo, todo sea por el derecho de manifestación, hubo que aguantar el embotellamiento en la avenida Carranza.