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Recuerdan en Honduras 50 años del cese de la guerra de con El Salvador

EFE | 18/07/2019 | 19:39

"Los pueblos hermanos podemos vivir civilizadamente"

Los 50 años del cese de la guerra de cien horas entre Honduras y El Salvador en julio de 1969 por un centenario contencioso limítrofe y migratorio fueron recordados este jueves en unidades militares y puntos donde se libraron los más fuertes combates entre los dos países.
 
En Ticante, departamento de Ocotepeque, limítrofe con El Salvador y Guatemala, la ceremonia conmemorativa fue encabezada por el presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, acompañado por miembros de la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas, otras autoridades militares, veteranos de guerra, autoridades locales del municipio de Ocotepeque y diplomáticos, entre otros invitados.
 
"Los pueblos hermanos podemos vivir civilizadamente" y "son cincuenta años de hermandad con El Salvador", enfatizó Hernández al recordar el medio siglo del cese de hostilidades de un conflicto que distanció durante once años a los dos países y rompió con un Mercado Común Centroamericano que entonces impulsaban junto con Costa Rica, Guatemala y Nicaragua.
 
Los actos conmemorativos se celebraron frente a una estatua del "Soldado desconocido", erigida en 1970, y una capilla y un cementerio simbólico recién construidos, con lápidas de los 78 soldados, clases y oficiales, 61 muertos en combate en Ticante y 17 en San Rafael de las Mataras, ambos puntos en Ocotepeque, a pocos kilómetros del punto fronterizo El Poy.
 
La capilla y el "Cementerio de héroes" se levantaron por iniciativa del sargento Maximiliano Arita, un excombatiente de 1969 y directivo de la Asociación de Veteranos de Guerra de Honduras.
 
El mandatario de Honduras resaltó que los veteranos de guerra son "un grupo especial de hondureños que enfrentaron y arriesgaron todo por defender al pueblo" y que se sentía "orgulloso" de ellos, porque, además, son quienes "inspiran" a los nuevos soldados del país.
 
Hernández también se refirió a los procesos de integración y zonas de desarrollo que, ahora en paz, impulsan los países centroamericanos, como la Unión Aduanera entre El Salvador, Guatemala y Honduras, y el aprovechamiento del Golfo de Fonseca (Pacífico), que tienen en marcha El Salvador, Honduras y Nicaragua.
 
"Han cumplido la misión de defender a Honduras", enfatizó el presidente, quien además, con oficiales del alto mando castrense, entregó reconocimientos a combatientes en la guerra de 1969, de los que algunos ya fallecieron.
 
Entre los reconocimientos figuran el tributado al cabo Medardo Pacheco, quien con 94 años es el veterano de guerra de mayor edad; el coronel Matías Hernández, quien estuvo al frente de las tropas en San Rafael de las Mataras, y al general Wilfredo Sánchez, que combatió en Ticante y resultó herido de bala en la cabeza y un codo.
 
Sánchez, quien llegó a ser ministro de Defensa y catedrático universitario, aprovechó la ocasión para regalarle al presidente y algunos altos cargos militares un ejemplar de su libro "Ticante Diario de la guerra Honduro-Salvadoreño", recién editado, en el que relata las hostilidades en este sector del occidente de Honduras.
 
"Yo era teniente, resulté con una herida en un codo y otra en la cabeza que afortunadamente no fue mortal", dijo Sánchez a Efe en Ticante, desde donde se divisa el cerro Cayaguanca, que comparten Honduras y El Salvador, y desde donde comenzaron la invasión los militares salvadoreños el 14 de julio de 1969.
 
Otro punto de fuertes combates fue el de La Arada, departamento sureño de Valle, colindante con El Salvador.
 
El sargento Maximiliano Arita dijo en su mensaje que "esta tierra fue regada y defendida con sangre, a puño y fusil", y que nunca antes "había visto a un general en este suelo".
 
Añadió que lamentablemente la guerra, que cesó el 18 de julio, dejó muchos muertos y gente buena de los dos países.
 
Lourdes Santos, representante del alcalde de Ocotepeque, Israel Aguilar, dijo que esta región vivió mucho "sufrimiento y dolor" durante la guerra, la que fue producto de una "decisión equivocada de quienes gobernaban", los generales Fidel Sánchez Hernández, presidente de El Salvador, y Oswaldo López Arellano, de Honduras, ambos ya fallecidos.
 
Añadió que la guerra trajo logros para Ocotepeque porque se definió la frontera común entre los dos países y se le reconoció como "guardián de la soberanía nacional", en una región en la que durante muchos años las monedas que circulaban eran el entonces colón salvadoreño y el quetzal guatemalteco, relegando al lempira, de Honduras. Ahora la moneda salvadoreña es el dólar estadounidense.
 
Un sargento veterano de guerra que peleó en Ticante, asignado entonces a una unidad militar en el norte del país, dijo a Efe que la guerra "también sirvió para descubrir hechos de corrupción en las Fuerzas Armadas" de Honduras.
 
A manera de ejemplo recordó que hubo comandantes de batallones, como uno en la occidental ciudad de Santa Rosa de Copán, que "alteraron el número de tropas".
 
Lo relatado por el sargento se suma a otros hechos denunciados extraoficialmente en su momento por fuentes castrenses como una compra irregular de aviones de la Fuerza Aérea Hondureña. 
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