A partir de este fin de semana tendremos el privilegio de ver en la pantalla grande La Isla siniestra, un perturbador thriller psicológico, producto de la cuarta colaboración al hilo entre Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio.
A partir de este fin de semana tendremos el privilegio de ver en la pantalla grande La Isla siniestra, un perturbador thriller psicológico, producto de la cuarta colaboración al hilo entre Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio.
En La Isla Siniestra, estos dos amigos que a veces parecieran más padre e hijo, nos presentan una historia que si bien resulta intensa, está poderosamente colmada de sombras.
Teddy Daniels (DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son dos marshals federales (alguaciles de los Estados Unidos) que arriban a la isla Shutter, donde se ubica un hospital siquiátrico de alta seguridad, del que se ha fugado Rachel Solando, una peligrosa asesina.
Su tarea es encontrar a la sicópata, pero todo se complica por la poca colaboración que ofrece el director de la institución (soberbiamente interpretado por Ben Kingsley), aunada a una tormenta que azota la isla y la situación caótica que se desata con los internos.
La actuación de DiCaprio es simplemente buena.
Al principio de la cinta no lo parece, pero a medida que avanza la trama, el actor de 36 años deja logra dejar bien sentado por qué desde hace mucho dejó de ser una “cara bonita” para convertirse en uno de los mejores histriones de toda su generación.
DiCaprio encarna un hombre que a pesar de no aparentarlo, es extremadamente violento y cuyo contacto con la isla Shutter le lleva a poner en libertad al ejército de demonios que lo atormenta. Después de participar durante una buena parte de los noventa en filmes que, si bien eran taquilleros, no le representaban un desafío tan grande como actor, DiCaprio comenzó a enfocarse en buscar papeles mucho más exigentes.
Por supuesto, nunca estuvo de más el nombre de 24 quilates que se labró participando en producciones como Romeo y Julieta (1996), Titanic (de 1997 y que hasta 2010 sería desbancada como la película más rentable de todos los tiempos) o El Hombre de la Máscara de hierro (1998).
¿Y qué decir de la dirección de Scorsese? Si bien La Isla Siniestra no alcanza a competir con las piezas mayores de su filmografía, logra a nivel de cátedra torcer y subvertir a tal grado las características propias del thriller, que la resolución del misterio que para muchos resultará incluso predecible queda en un muy segundo término.