San Luis Potosí, SLP.- El primer día, los peregrinos salieron de San Luis Potosí. Llegaron a Escalerillas, pasaron por Mesa de los Conejos, la Presa del Peaje y Pozuelos.
Las cuestas de la carretera Guadalajara, las recorrieron en pocas horas. Uno detrás de otro, en fila india, con paso firme, rápido y constante.
En la comunidad de San Antonio pasaron la noche. Iniciaron a las siete de la mañana, caminaron por el Tepetate, hasta llegar a la Lugarda, comunidad de Villa de Arriaga.
En la primera noche, los sanjuaneros sintieron el toque de la madre naturaleza. "Una lluvia tranquilita de madrugada", dijo uno de los creyentes.
De las siete a las cuatro de la tarde, con un sol abrazador, algunos van a su ritmo y aprovechan un tiempo para descansar un poco los pies.
A veinte minutos de Villa de Arriaga, estaban "Los Tropilocos", una banda del barrio del Centro Histórico capitalino. Amigos de la infancia que crecieron en bandas populares.
Desde el inicio de la peregrinación, se les veía animados, todos juntos caminando; mientras veían la cámara hacían señales para saludar a la cámara. Uno de ellos cargaba una figura enorme de Jesucristo, otro de los integrantes una estatua de menor tamaño de San Judas Tadeo. Otro traía una bocina color azul eléctrico que colgaba de su cuello, traían canciones de Cartel de Santa.
Cada año el grupo de hombres entre 20 y 60 años, peregrina para ver a la Virgen de San Juan de los Lagos.
En el pecho de la figura de Jesucristo, ellos cuelgan las fotografías de peregrinos, ex integrantes de Los Tropilocos, jóvenes que lamentablemente murieron a manos de la delincuencia, los pleitos armados o las enfermedades.
"Y ahora estás tú sin mí y que hago con mi amor", sonaba de fondo la canción del cantante Dread Mar I, mientras los Tropilocos estaban descansando, con sus santitos a lado, con los pies estirados hacia la carretera, cansados pero felices.
Los Tropilocos son hermanos de la calle, todos crecieron juntos en las colonias del centro de la ciudad. Un ejemplo de solidaridad, compañerismo y fraternidad.
Cada uno tiene su historia en particular y su manera de hacer las cosas.
César Arturo, alias "El Primo", camina descalzo el trayecto, en agradecimiento al bienestar de su hija.
"Yo le prometí a la virgen que si mi hija nacía bien, yo iba a caminar descalzo durante doce años, la persona con la que estaba se drogaba, mi hija nació gordita y sanita, como fallarle a mi chaparrita (refiriéndose a la Virgen de San Juan de los Lagos), llevo diez, me faltan dos años".
Del barrio a la carretera, un grupo que se cuida, se procura, que lleva sus recuerdos, compromisos, agradecimientos y sobre todo la memoria de Los Tropilocos que ya no están.