El autor de El Aleph pisó las gradas del Monumental de River Plate en un partido Argentina vs Uruguay
Jorge Luis Borges, que como es bien sabido despreciaba el futbol, fue alguna vez a ver un partido. Jugaban Uruguay contra Argentina, y Borges fue al Monumental de River Plate, con el escritor uruguayo Enrique Amorim.
Abandonaron las gradas al medio tiempo, creyendo que el encuentro deportivo había terminado, y aunque antes de abandonar el estadio alguien les advirtió que solo era el primer tiempo, no quisieron volver.
Ya en la calle, Borges dijo a Amorim:
-Bueno, le voy a hacer una confidencia. Yo esperaba que ganara Uruguay, para quedar bien con usted, para que usted se sintiera feliz.
La respuesta de Amorim fue idéntica:
-Bueno yo esperaba que ganara Argentina, para quedar, también, bien con usted.
Nunca se enteraron del resultado de aquel partido. Y es que, precisamente, Borges criticaba que al final, el juego no interesaba a nadie, sino solo el resultado final.
“El fútbol en sí no le interesa a nadie. Nunca la gente dice ‘qué linda tarde pasé, qué lindo partido vi aunque haya perdido mi equipo’. No lo dice porque lo único que interesa es el resultado final. La gente no disfruta del juego”, decía el autor de El Aleph.
Menotti conoce a Borges
Cesar Luis Menotti se entrevistó alguna vez con Borges. El Flaco, cuenta el encuentro con el escritor:
-Un día le fui a hacer una nota a Borges. Era terrible Borges. Cuando llego me dice "Usted ha de ser muy famoso -y yo venía de ser campeón del mundo, y no sabía que decir, y le digo, no, no, yo no sé por qué me lo dice.
"Porque mi empleada me pidió un autógrafo", completó Borges.
Borges declaró alguna vez que nunca había visto un partido de futbol porque era ciego, sin embargo en otra entrevista reconoció que ese partido entre Uruguay y Argentina, fue la única vez que estuvo en las gradas de un estadio.
Esto arroja dudas sobre el hecho de que nunca hubiese visto un partido, sin embargo, es probable que así haya sido, pues el escritor recuerda que aquella vez, "entramos a la cancha, (...) nos sentamos; empezó el partido y nosotros hablamos de otra cosa, seguramente de literatura".
El futbol es ficción
Con todo y eso, Borges escribió sobre futbol en un tono menos radical que el de sus opiniones personales sobre este deporte, pero no menos crítico.
Junto con Bioy Casares, escribió el cuento Esse est percipi.
Un día, el personaje principal del relato, Honorio Bustos Domecq, se da cuenta de que el Monumental estadio de River ha desaparecido.
Intrigado busca una respuesta, y esta se la da Tulio Savastano, presidente del Club Abasto Junior.
El futbol ya es solo una ficción más.
"No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman", dice Savastano.
-¿Entonces en el mundo no pasa nada?", pregunta Domecq.
-Muy poco- contestó Savastano (...) El género humano está en casa, repatingado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone".