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La Hacienda de Tianguispicula

Al triunfar la Revolución desapareció esta hacienda que tuvo su esplendor del siglo XIX al XX.

San Luis Potosí, SLP.- Poco o nada se ha dicho sobre la existencia de la  Hacienda de Tianguispicula, que tuvo un gran esplendor y auge desde el siglo XIX y principios del XX. Actualmente Tianguispicula es una comunidad del Municipio de Tamazunchale. Aunque ya no conserva las mismas dimensiones territoriales que la antigua Hacienda, la comunidad se ubica en lo que fue el casco de ésta.

 

La Hacienda derivó del mismo régimen de Encomienda traído por los conquistadores españoles a tierras americanas y al principio el término “hacienda” era usado para denominar un conjunto de bienes en general. Durante la Colonia se llamaba “hacienda de ovejas” a un rebaño, “hacienda de indios”, a las milpas, al jacal y a las otras pertenencias de los nativos de estas tierras; “hacienda de minas”, al capital formado por los ayuntamientos y sus instalaciones; y “hacienda de labor y ganados” a una explotación campestre de tipo mixto. Se le dio uso para denominar la propiedad rural hasta el siglo XVIII, cuando ya se habían consolidado los latifundios.

 

Desde el siglo XVI los españoles de la colonia obtuvieron mercedes de reyes y virreyes, a quienes les habían hecho servicios que se consideraban de incalculable valor, y que de alguna manera debían ser retribuidos, por lo que se consideraba dotarlos de grandes extensiones de tierras.

 

El Rey Felipe II, impuso en 1591, por cédula Real la política de “Composición de Tierras”, para proteger la posesión de los latifundios que tenían los colonizadores. Fue entonces cuando algunos capitalistas y conquistadores prominentes adquirieron, por compra 12, 16 y hasta 24 estancias en la Huasteca. Una estancia de ganado mayor equivalía a 1,760 hectáreas, y una de ganado menor a 780 hectáreas. En el año de 1636 se expidieron cédulas reales para cobrar las llamadas composiciones, es decir, un impuesto fijo sobre la tenencia de la tierra, entre 1642 y 1645, el Virrey Cadereyta aplicó la Real disposición en las zonas más ricas y pobladas. Tacuba, Chalco y Tlalnepantla; Atlixco y Tepeaca, el Bajío, los Valles de Michoacán y de Oaxaca, la Huasteca-con Valles, donde estaba jurisdiccionada la Hacienda de Tianguispicula-Tamazunchale y la de Pánuco.

 

La disposición del rey de que la iglesia no poseyera bienes estaba consagrada en la Cédula de “Composición de Tierras”, sin embargo esta ordenanza fue violada y algunos virreyes asignaron grandes extensiones de tierra a diferentes órdenes religiosas, llegando éstas a abusar de los privilegios otorgados bajo dispensa ambicionando en forma desmedida tener más y más haciendas. Los de la Orden de los Franciscanos fueron los únicos que no obtuvieron terrenos agrarios. Fue tal la voracidad mostrada por el clero, que los mismos virreyes se sorprendieron de tales hechos y escribieron al rey en turno lo que acontecía en estas tierras en ese sentido.

 

Dentro de las órdenes religiosas que operaron el sistema de la “Composición de Tierras”, en la Huasteca, fueron los agustinos quienes establecieron trapiches, molinos, ingenios, plantíos y criaderos de animales. Con la explotación de la tierra con todo y trabajadores, el clero logró amasar una enorme fortuna. En 1767 fueron expulsados los jesuitas y de ahí le siguieron las demás órdenes que más que a evangelizar se habían dedicado a la administración de enormes terrenos. Al darse esta expulsión, ricos colonizadores adquirieron las tierras confiscadas y continuaron con el mismo régimen.

 

Al estallar el movimiento de independencia, precisamente motivado por la inequidad en la tenencia de la tierra y la esclavitud, don Miguel Hidalgo y Costilla, en Valladolid (hoy Morelia, Michoacán) obligó a los dueños de esclavos que pusieran en libertad a los naturales y si así no lo hicieren, pena de muerte.

En 1810 había 4,944 haciendas en la Nueva España, pero al consumarse la Independencia en 1821, las autoridades no volvieron a ocuparse de los problemas agrarios y el número de las enormes propiedades aumentó a 6,092, tal vez esto se dio por el reacomodo que estaba sufriendo el país. Alrededor de este tiempo se consolidó la Hacienda de Tianguispicula, la cual se hallaba localizada en la parte sureste del municipio de Tamazunchale y tenía una extensión total de 1,488 hectáreas, 7 áreas, 70 centiáreas. Sus límites eran los siguientes: Al norte limitaba con la Hacienda de Huatepango y Xicotla. Al sur limitaba en vértice con el ojo de agua de la Fracción “Santa Lucia”, del estado de Hidalgo. Al este con la Fracción de Chapulhuacanito y el estado de Hidalgo; el arroyo denominado “Tepozteco”, servía de límite natural entre los dos estados. Al oeste limitaba con las Fracciones de Picula del Municipio de Tamazunchale y con Xochipantla Municipio de Tlanchinol, estado de Hidalgo.

 

El 15 de septiembre de 1825, la Sra. Doña Bárbara Parra Vda. De Rosado, vendió el rancho de su propiedad, denominado Tianguispicula, al señor don Mariano Alvarado, en la cantidad de $ 500.00, según consta en un documento firmado por el Alcalde Constitucional y Juez de 1° Instancia de la Villa de Tamazunchale de San Juan Bautista, de la Jurisdicción de Santiago de los Valles de Oxitipa, Sr. Don José Antonio Sagahón. Más tarde este predio fue adquirido por el señor don Agustín Rivera quien lo convirtió en un potrero de su hacienda denominado Huatepango.

 

El 3 de enero de 1857, el sr. Don Agustín Rivera vendió este potrero, denominado Tianguispicula, al Sr. Don Manuel Mayorga, en la cantidad de $1000.00, según consta en un documento firmado por el Alcalde Constitucional y Juez de 1° Instancia de la Villa de Tamazunchale de San Juan Bautista, Sr. Don José María Indalecio Allende. A partir de 1857 se denomina Hacienda, la que al pasar a manos de los herederos de don Manuel Mayorga se convirtió en condueñazgo. El 26 de julio de 1892, el señor don Rosalino Mayorga decidió repartir sus acciones o derechos que sobre el condueñazgo tenía entre sus cuatro hijos: don Procopio, doña Felipa, doña Petra y don Aurelio. Cada acción tenía un valor de $150.00, según consta en un documento protocolario firmado por los señores, don José S. Cabrera, don Adolfo Velasco y don Manuel Cepeda. El 30 de julio de 1893 la Sra. Petra Mayorga vendió sus acciones al señor don Juan de Dios Mayorga, en la cantidad de $125.00, según consta en una “hijuela” o documento protocolario firmado por don José S. Cabrera y don Adolfo Velasco.

 

         Don Juan de Dios Mayorga, tenía su residencia en Tamazunchale, donde hoy se ubica un restaurante de mariscos, entre el boulevard 20 de Noviembre y calle Ayuntamiento, era poseedor de muchas propiedades en la población, se decía que era dueño de gran parte del pueblo; pero además tenía fama de cruel y aprovechado con la gente pobre. Se había ganado el apodo de “Juan del Diablo”. Así como era de cruel era déspota y muy mujeriego, para tratar de lavar un poco sus males era extremadamente religioso. Él fue el creador del llamado “Señor de la Salud”, santo que hasta la actualidad se venera en la comunidad de Tianguispicula. Este santo le trajo aún más ganancias a don Juan, pues los creyentes depositaban oro en monedas y las llamadas “promesas”, pequeñas piezas de oro con un ojal, que representaban, una pierna, un brazo, un cuerpo entero, etcétera, según la extremidad corporal que sufriera enfermedad, que se colgaban al “santo” con un segurito, para que la persona recibiera el “milagro” de ser curado del problema de salud que padeciese en esa parte. El señor Mayorga era muy aprovechado y todo éste oro lo traía a su casa para incrementar su peculio. Muchos años después fueron encontrados estos tesoros en algunos terrenos de su propiedad.

 

         Durante la rebelión de Juan Santiago, en el año de 1879, don Juan de Dios Mayorga peleó para defender sus bienes, resultando herido y perdiendo parte de sus caudales en efectivo, logró sobrevivir y continuar con su deseo desmedido de poseer más y más propiedades, todos los terrenos circundantes al Palacio Municipal, eran de él, casi todo el cerro de San Juan, San Miguel y Tencaxapa. Don Juan de Dios compró todas las acciones de la Hacienda de Tianguispicula, la cual conservó hasta su muerte el 21 de septiembre de 1913. Su viuda la señora doña Rafaela Cruz, quedó como propietaria de la Hacienda valuada en aquel entonces en la cantidad de $ 11, 345.00. El 29 de agosto de 1934 y conforme el artículo 3,709 del Código Civil y a petición de la interesada, Srita. Aydeé Mayorga, es nombrada albacea de la sucesión de doña Rafaela Cruz.

 

         Al triunfar la Revolución desapareció esta hacienda, al igual que las demás, para formar ejidos y comunidades, que ahora pertenecen a los indígenas, antiguos peones de la misma. Descendientes de don Juan de Dios, son toda la familia Mayorga que viven por el callejón “del Chote”. La familia Valladares, ya que don Arturo Valladares, presidente de Tamazunchale en 1923, casó con Aydeé Mayorga, hija de don Juan de Dios. La familia Del Ángel Mayorga también, pues don Procopio Mayorga fue suegro de don Fortunato del Ángel, quien pasó a ser  de la misma familia.

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