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Los movimientos agraristas en Tamazunchale y la Huasteca

Tamazunchale posee una historia de movimientos agraristas que datan desde el 26 de julio de 1879.

San Luis Potosí, SLP.- Tamazunchale posee una historia de movimientos agraristas que datan desde el 26 de julio de 1879, en que el indígena Juan Santiago atacó con un ejército de campesinos la población, sometiendo a sus habitantes y dejándolos en la zozobra y terror, obligando a la guardia nacional a retirarse, al asesinar al jefe político de Tamazunchale. El movimiento inicia con la solicitud de tierras y un trato equitativo para los indígenas, petición que fue negada por el gobierno Federal y que desencadenó una época de violencia y excesos por parte de Juan Santiago y sus huestes.

Ya a principios de 1900, las solicitudes de tierras continuaron ante el gobierno del general Porfirio Díaz, las cuales a la vez eran negadas rotundamente. En el año de 1916, el señor Julio Hervert Ávila, originario del poblado de Chapulhuacanito del municipio de Tamazunchale, apoyado en el decreto expedido por don Venustiano Carranza en Veracruz, le solicitó tierras ejidales y aunque su gestión no prosperó en principio, quedó patente su intervención como ejemplo de un deseo de apoyar a la clase más desprotegida, que en este caso era el campesinado.

El 13 de junio de 1920, diez años después del estallido de la Revolución Mexicana, el ilustre abogado potosino Antonio Díaz Soto y Gama, ideólogo del zapatismo y defensor de las causas agraristas, había fundado junto con Rodrigo Gómez y Felipe Santibáñez, el Partido Nacional Agrarista. Hacía 1925, el Partido Nacional Agrarista, empezó a entrar en conflicto con el Presidente Plutarco Elías Calles. En ese mismo año llegó a Matlapa un indígena, hombre rústico de fuerte personalidad, éste venía a buscar a Herminio Salas Gil, de quien había oído decir que quería y ayudaba al indígena. No podía creer que éste hombre blanco estuviera de parte de una raza vejada, tan explotada, sin embargo, con la única esperanza que entonces tenía, llegó ante él para plantearle sus problemas y los de sus compañeros, los cuales eran que desde hacía algún tiempo venían siendo explotados por Marciano Salazar, de Tampacán, que siendo uno de los jefes de las Fuerzas

Rurales, se respaldaba en esa fuerza para ensañarse con el débil, económica y socialmente, traicionando sus principios revolucionarios.

A raíz de toda esa explicación, que penetró en lo más profundo del corazón de don Herminio Salas, se empezó a gestar la idea de formar una asociación que apoyara y defendiera a los campesinos. Éste sentir del señor Salas fue transmitido a sus amigos y compañeros de lucha, como fueron don Julio Hervert y don Pedro Hipólito Hervert. Así, asesorados por el Lic. Antonio Díaz Soto y Gama, conocedor de asuntos agrarios, fundan la Liga de Comunidades Agrarias y se inicia la verdadera campaña agraria en la región. Los profesores Aurelio Manrique, Graciano Sánchez y el general Álvaro Obregón, vieron con simpatía la incipiente “Liga de Comunidades Agrarias”.

Los pueblos de la huasteca, Tamazunchale, Matlapa, Tampacán, Chapulhuacanito, Tamán, Axtla, San Martín, etcétera, cooperaron decididamente para que los ideales agraristas, enarbolados como bandera por el General Emiliano Zapata y suscritos en el Plan de Ayala, se hicieran realidad en esta parte de la República. La organización llegó a ser muy fuerte, grandes núcleos de campesinos de diferente regiones de México se agruparon dentro de la liga, en donde destaca la lucha por la defensa de sus tierras, mantenida por el incansable tesón y valor de hombres como Herminio Salas Gil, Julio Hervert Ávila y Pedro Hipólito, siendo decisiva en la formación de ejidos de la región, en primer lugar los de Matlapa, Picholco, Tenexco, Jalpilla, La Laguna, Papatlas y otros.

En ese tiempo, el general Saturnino Cedillo defendía a los terratenientes y les brindaba franco apoyo, hecho que desaprobaron Herminio Salas, Julio Hervert y Pedro Hipólito, quienes estaban al lado de los indígenas desprotegidos. Otros muchos hombres de buena fe se unieron para defender esta causa, mestizos y criollos se agruparon a favor de la causa agraria.

El Lic. Homero Acosta López tuvo una importante actuación en el aspecto jurídico, prestó brillante colaboración a la causa agraria, secundada en los puntos relativos en materia agraria y social, por el señor José Álvarez y por el Prof. Bonfilio Galván Furiate, así como por el Lic. Jesús Acosta Montaño. La lucha por las tierras de Picholco duró varios años, al fin la resolución fue favorable a Picholco, así como para Matlapa y Chapulhuacanito. Este fallo de

la justicia despertó gran confianza entre los campesinos hacía las leyes, pues los terratenientes fueron asesorados por los mejores abogados de México y San Luís Potosí, en esta forma se dieron cuenta que no valieron influencias para evitar la dotación de tierras.

Ya en 1929, y limadas las asperezas entre el general Plutarco Elías Calles y los agraristas potosinos, la Liga de Comunidades Agrarias, que para entonces ya había aglutinado a gran parte de los campesinos del país, se fusiona al naciente Partido Nacional Revolucionario, para ser denominada Confederación Nacional Campesina e instituida como un sector del PNR, antecedente del PRI. Aún hoy en día se denomina Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos. En México el primer dirigente fue el Profesor Graciano Sánchez y en Tamazunchale don Pedro Hipólito Hervert.

En los períodos posteriores al presidente Calles, durante el llamado “Maximato”, la Liga mantuvo muy buenas relaciones con los presidentes en turno, pero sin duda con el presidente que más amistad conservó fue con el general Lázaro Cárdenas del Río, tal vez porque tenía un entrañable aprecio hacia los campesinos y su período presidencial se caracterizó por el reparto de tierras y la formación de ejidos y comunidades en todo el país. Fue Cárdenas quien contestó las peticiones para repartir las tierras en el ejido de Chapulhuacanito y otros más, convirtiendo a los señores Pedro Hipólito y Julio Hervert en promotores de la entrega de propiedades a los campesinos.

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