San Luis Potosí, SLP.- En medios internacionales, la cancelación de la planta que Ford Motor Company tenía comprometida para construir en San Luis Potosí, México, ha sido interpretada como un sometimiento por parte de la armadora a las medidas de presión ejercidas por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, a pesar de las declaraciones del secretario de prensa de Barac Obama, Josh Earnest, quien afirmó que la decisión de Ford no estaba ligada a ninguna "consideración política".
En Colombia, la decisión tomada por la empresa automotriz Ford es consecuencia de la amenaza vertida por Donald Trump a General Motors, misma que durante la campaña había hecho a Ford Motor Company, sobre la imposición de un arancel de 35 por ciento a los automóviles que importaran desde México.
Desde antes de que se posesione como presidente de Estados Unidos, México comenzó a sufrir las consecuencias materiales de las retórica de Donald Trump y su proteccionismo comercial. Ford anunció este martes que decidió cancelar sus planes de construir una fábrica en México a un costo de 1.600 millones de dólares, e invertirá 700 millones en una planta en Michigan para ensamblar automóviles autónomos, híbridos y eléctricos, tras recibir críticas del magnate republicano.
Según la BBC de Londres, la decisión se debió principalmente a una "caída dramática de la demanda de automóviles pequeños en Norteamérica", dijo citando al presidente ejecutivo de Ford, Mark Fields, que habría agregado que otro factor para cancelación la construcción de la planta en San Luis Potosí fue el "ambiente de negocios más favorable en Estados Unidos que vemos bajo el presidente electo Trump y algunas de las políticas de crecimiento de las que ha estado hablando".
Sin embargo, analistas consultados por BBC Mundo no consideraron que la decisión pueda tener un impacto grande en el sector automotriz mexicano, que emplea directamente a 900 mil personas y genera el 3,1% del Producto Interno Bruto de país.
La prensa en Chile atribuyó la cancelación del proyecto a las presiones ejercidas por Donald Trump sobre la armadora: "Donald Trump, 1; Ford, 0. Después de meses de críticas contra la compañía automotora Ford, el electo presidente de los Estados Unidos logró torcerle la mano a uno de los grandes industriales de su país, consiguiendo que éste diera marcha atrás a la implantación de una nueva fábrica en la ciudad de San Luis Potosí, México".
En Argentina, aunque con un tono más mesurado, la prensa dio cuenta de la cancelación del proyecto de Ford en San Luis Potosí y veladamente responsabilizó de este hecho a "Tras ser objeto de duras críticas por parte de Donald Trump durante la campaña electoral por producir vehículos en México".
En Costa Rica, la prensa también responsabiliza a las críticas de Trump por el fracaso del proyecto automotriz en SLP, aunque afirma, citando al presidente de Ford, Mark Fields, que el compacto Focus de próxima generación será fabricado en una planta existente en Hermosillo, México. La empresa, con sede en Dearborn, Michigan, cambió de curso sobre el plan de transferir la producción del vehículo utilitario deportivo Lincoln MKC al sur de la frontera. Fields dijo que Trump influyó en la decisión de la empresa de seguir fabricando el MKC en una planta de Louisville, Kentucky, donde también produce el vehículo utilitario deportivo Ford Escape SUV.
En un tono mucho menos comedido, la prensa británica reprodujo declaraciones del secretario de prensa del presidente Barac Obama, Josh Earnest, quien afirmó que "muchos economistas han argumentado que imponer una tarifa como ésta es en realidad el peor de ambos mundos".
El portavoz del presidente dijo que Obama 'tiene un historial muy fuerte cuando se considera el desempeño de la economía de EE.UU. bajo su liderazgo', y agregó que "el nuevo presidente fue elegido por una promesa ... de probar cosas diferentes y hacer las cosas de manera diferente y tendremos la oportunidad de evaluar qué tan bien funciona".