Oficios que el tiempo desapareció Reportaje especial
Los descubrimientos tecnológicos, científicos y médicos poco a poco han provocado la desaparición de aquellos oficios y actividades que en su tiempo dieron vida a la sociedad.
Es inevitable el paso del tiempo y con él, el curso de la tecnología y el cambio en la vida social. Damos la bienvenida a los descubrimientos tecnológicos, científicosy médicos sin percatarnos que poco a poco van desapareciendo aquellos oficios y actividades que en su tiempo dieron vida a la sociedad.
Lo invito a recordar lo que el viento se llevó: los oficios en extinción.
Organilleros y zapateros
¿Quién recuerda al organillero en las plazas del Centro Histórico? O al cartero que en su entrega de correspondencia, incluía cientos de cartas personales donde la gente expresaba sus sentimientos. Hoy todavía podemos apreciar carteros en sus bicicletas, pero principalmente entregando reportes de cuentas, documentación oficial y comercial entre otras.
Pensemos en loszapateros que con sus cortadoras bien afiladas reparaban aquellos zapatos de buena piel y madera y al final lustraban con gran habilidad zapatillas o botas. Hoy el plástico y la piel sintética los está dejando a un lado. Por el abaratamiento de los costos y la competencia comercial, la gente prefiere comprar un nuevo par de zapatos aunque resulte más caros y de menor calidad que reparar los actuales.
De los zapateros antiguos quedan ya muy pocos.Ricardo Jiménez, recuerda como hace 30 años aprendió el oficio que hasta hoy se resiste a desaparecer. “ya quedamos pocos, además, esto ha cambiado, ahora pegamos piel sintética o plástico en lugar de piel o madera con la que se hacían los zapatos”, indicó.
El “traje a la medida” pasó de moda.
Los sastres, que gozaban de gran importancia entre la comunidad hoy sólo se dedican a pegar botones y cierres y alguna otra compostura menor.
José Guadalupe Contreras ha dedicado 40 años de su vida a la sastrería; recuerda con nostalgia aquellos pedidos de trajes completos elaborados con telas de excelente calidad. Cuenta cómo ha sido testigo de que poco a poco muchos sastres tradicionales han cerrado sus negocios. El también le dijo adiós a los buenos tiempos.
“Ahora las tiendas departamentales nos han quitado mucho trabajo, por ello la sastrería se ha ido acabando”.
Refirió que de las 100 sastrerías que había en San Luis ahora sólo se cuentan 5, “anteriormente hacíamos 30 pantalones por semana, actualmente hacemos uno o dos pero para compostura menor”, indicó.
Toco madera
Otro oficio muy recurrente eran los carpinteros. Los recién casados que casa querían encargaban su recámara, comedor y otros muebles… pero a ellos el viento también se los llevó.
Desde hace 15 años, Eric González invertía una buena parte de su tiempo a la fabricación de muebles. “No se daba abasto”, nos contó. Ahora, la introducción de muebles fabricados con cartón procesado omacopán que se encuentran en los grandes centros comerciales han reducido la clientela e incluso la calidad de las maderas.
“Ya no es lo mismo, muchas carpinterías han cerrado por lo mismo, todo está muy caro, por eso la gente recurre al macopán o los muebles prefabricados de la tiendas comerciales”.
La leche de nuestra infancia
Vuelva a su infancia. Recuerde las mañanas en que el lechero vaciaba los tres litros de leche fresca en aquel sartén de aluminio, lo hacía sonriendo y deseándole una buena mañana.Ellos los lecheros, se extinguieron con el tiempo.
René Díaz empresario del ramo ganadero y agricultor describió las causas por las que han desaparecido los tradicionales lecheros y por supuesto los pequeños agricultores. “La importación de leche en polvo, cafeinatos, lactosueros, sueros grasas butílicas, todo ello por lo menos en el estado de San Luis Potosí han acabado con los hatos lecheros y porque la autoridad no regula las excesivas importaciones”, sostuvo.
Resistiendo la tecnología
La crisis económica obligó el regreso de los mecanógrafos que todos los días se instalan en los escritorios y viejas sillas de madera en el pasaje Hidalgo.A diferencia de la población en general, ellos prefieren las viejas máquinas de escribir que las computadoras y las usan con singular habilidad.Ya no hacen cartas personales, según cuentan. Pero siguen reproduciendo declaraciones para efectos legales, denuncias legales, uno que otro trabajo escolar que la gente sigue pidiendo.
Nuestra vida seguirá cambiando. Unos se quedan y otros se van. Un invento y el desarrollo social pueden sustituir a cualquier oficio de tradición, pero es inevitable no recordarlos porque hemos compartido su historia.