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Ondas cerebrales se dividen en cuatro bandas de frecuencia

Las ondas cerebrales se dividen en cuatro bandas de frecuencia de menor a mayor: Delta, Theta, Alfa y Beta, a las cuales se asocian los cinco sentidos.


Las ondas cerebrales se dividen en cuatro bandas de frecuencia de menor a mayor: Delta, Theta, Alfa y Beta, a las cuales se asocian los cinco sentidos: tacto, gusto, olfato, oído y vista. Una persona puede aprender a entrar al nivel Alfa de la actividad cerebral y funcionar conscientemente desde ese plano.


Estar en Alfa equivale a mover los paneles de control de la computadora cerebral, utilizando el propio lenguaje del cerebro; es decir, se desentierran los ricos recursos naturales de nuestra vida interior, se producen condiciones favorables para solucionar problemas, con nosotros mismos o con personas y situaciones exteriores, y se puede reestructurar nuestro mundo subjetivo.


“En Alfa también se obtienen respuestas y se crean actitudes, sensaciones y condiciones favorables para disolver muchas dificultades subjetivas, a las cuales no es posible acceder desde los planos habituales de conciencia”, explica Bernardo Bernal, instructor del Método Silva de Control Mental (MSCM), también conocido como Proyección Efectiva Sensorial Aplicada.


Aunque se orienta a superar el estrés, mejorar la memoria y la concentración, o aumentar la satisfacción personal, el MSCM es un conjunto de conocimientos y técnicas orientados a que la persona se de cuenta de sus capacidades y las desarrolle, contacte consigo misma y descubra todo su potencial, logrando una mejor actitud ante toda las cosas que le van sucediendo en la vida.


Bernal describe algunas de las herramientas mentales que emplea el MSCM para acceder al nivel Alfa y desde ese plano, introducir en la vida los cambios que se desean:


• Relajación dinámica activa.

De la cabeza a los pies, pasando por los ojos, la piel y los latidos del corazón, acompañado de una respiración profunda que induce una calma profunda, la persona va sintiendo, concentrándose en ella, una a una, cada parte de su cuerpo.

Este estado de relajación puede llegar a producir cambios positivos tras un mínimo de 15 minutos de ejercicio.


• Actitud positiva.

Se busca desarrollar la habilidad de “hablar y pensar bien”. Ante una pregunta como ¿qué tal te encuentras?, se recomienda responder sin esconder la situación pero en positivo: “últimamente me están sucediendo cosas poco agradables, pero voy saliendo de la situación”, lo cual evita el estrés y la consiguiente pérdida de energía emocional y desgaste orgánico, al enviar al cerebro mensajes de que el problema es pasajero y hay una salida.


• Visualización creativa.

Este método consiste en crear pensamientos e imágenes mentales, en el ojo de la imaginación, para afrontar situaciones de malestar, resolver conflictos o conseguir objetivos. Una persona tímida, puede mejorar su relación con los demás, imaginando que se comporta de manera agradable, natural y desenvuelta en distintas situaciones sociales, como una comida de trabajo, una presentación o una charla con un grupo de desconocidos.


• Proyección.

La persona se representa escenas en las que participa activamente, no sólo imaginándolas, sino proyectándose al punto o lugar donde se efectúa la acción.

Al proyectarse, se deben sentir, tocar, percibir, oler e identificar y poner en marcha los sentidos que nos comprometen activamente en una situación real, de tal forma que se “vivan” las situaciones deseadas. La persona se imagina los resultados con éxito de su programación en hábitos, proyectos y planes.


• Estructuración del mundo interior.

Se crea mentalmente un lugar idóneo, al cual acudir, según la ocasión, para trabajar en los proyectos, ayudarse y ayudar a los demás. Este lugar debe proveerse de todo lo que se pueda necesitar en cualquier eventualidad.
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