Los celos en la pareja abarcan un amplio espectro de la vida, podemos tener celos de nuestro hermano, de un amigo o amiga, de un compañero, de nuestra pareja…de todo lo que nos podamos imaginar. Por supuesto que los celos en sí mismos no tienen por que suponer un problema, lo que realmente si es perjudicial es cuando se pasa de la normalidad a la patología.
Aunque en esta sección nos centraremos en los celos de pareja.
El eje que mueve le motor de los celos suele ser el sentimiento de posesión que se tiene por una persona, en este caso la pareja. Pero ese motor tiene una serie de engranajes como puede ser temor incontrolado por perder al ser amado. Nuestra baja autoestima que nos hace pensar que no valemos lo suficiente y que en cualquier momento puede aparecer una tercera persona con mejores cualidades que nosotros y nos arrebate nuestra pareja.
Entonces, puede que revivamos aquel momento donde nuestra antigua media naranja nos traicionaba con otra persona y asalta a nuestra cabeza la pregunta de: “si me pasó una vez ¿porqué no me puede pasar otra?”.
Pues llegados a este punto, es momento de pararnos y pensar, evaluar de la forma más subjetiva posible lo que está pasando.
Los Celos en la pareja se dan por varias razones, y estas pueden ser; la baja autoestima, la falta de confianza en uno mismo, si hemos vivido escenas de celos entre nuestros padres, por traiciones vividas en el pasado y sobre todo se dan en personalidades histriónicas, paranoides y narcisistas. Con información podemos clarificar algo nuestro problema, sabremos si es por nuestra falta de seguridad en nosotros mismo o cualquiera de las otras posibilidades.
Ya hemos dado un gran paso para alcanzar nuestra tranquilidad y la de los que nos rodean.
Si nos acercamos a la psicología evolutiva esta nos dirá que los celos permiten la edificación de las relaciones monógamas con un grado de fidelidad, por lo tanto podemos decir que los celos funcionan como un mecanismo de defensa de tipo emocional y se utiliza para garantizar de algún modo la permanencia de la pareja y resguardan la relación de actuales o posibles intromisiones por parte de terceros. El problema viene cuando este mecanismo de defensa se nos va de las manos y comenzamos a ver peligro donde no hay absolutamente nada amenazante.
Los celos están considerados como una emoción que los especialistas explican desde el punto de vista psicológico y cultural. En el marco de una relación de pareja, en pequeñas dosis y como una reacción de alerta ante un bajón amoroso pueden resultar saludables, pero los celos excesivos se transforman en un arma muy afilada, que puede herir y causar mucho dolor.
El problema no reside en el hecho de sentir celos, sino en la intensidad de los mismos, en su frecuencia, en si tienen una base justificada y en la manera en que éstos influyen en nuestra conducta. Los celos patológicos deben ser tratados con la ayuda de un profesional en una consulta psicológica, pero si la persona celosa no ha llegado a tal estado enfermizo, puede acudir a sencillas tácticas que le permitirán equilibrar su estado de ánimo y retomar la armonía en pareja que se basa en la ternura, la comprensión, la tolerancia y el respeto mutuo.