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PRD: de mal en peor


De mal en peor están las cosas para el Partido de la Revolución Democrática y para los perredistas. Es sabido que la elección del 16 de marzo pasado no sólo no se ha resuelto, sino que cada día se adentra más y más en complejidades que nos hacen predecir que, al final, cuando llegue la solución: el dictamen del Tribunal del Poder Judicial de la Federación, consistente en la reposición del proceso de elección de dirigencias nacional y estatales, poco habrá quedado del instituto político.

Es un hecho que la acre disputa por el control del PRD a nivel nacional, tiene puntuales reflejos en los acontecimientos del PRD en San Luis Potosí donde quien obtuvo el mayor número de votos no ha logrado asentarse en la presidencia: Domingo Rodríguez Martell.

Y es que a Domingo Rodríguez Martell le ha ganado la prisa, y en la prisa por asentarse ha cometido imprudencias, si no es que algo más que eso. Hemos visto que, conforme transcurre el tiempo, Rodríguez Martell ha sido capaz de tomar por asalto las instalaciones del PRD en Tresguerras 210 de la colonia Moderna; se ha apoderado de la documentación oficial e, incluso, de las chequeras de la Secretaría de Finanzas.

Al través del representante del PRD ante el Instituto Federal Electoral, Rafael Hernández Estrada –según afirma el presidente del Consejo Estatal, Antonio Hernández Andrade--, ha logrado un falso reconocimiento con el objeto de contar con atribuciones para recibir las prerrogativas económicas del partido, aún cuando la validez de la elección no ha sido obsequiada ni por la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia del PRD ni por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en donde se mantienen por lo menos tres impugnaciones sin solución.

El viernes por la noche, Rodríguez Martell y sus seguidores, apoyados por trabajadores del servicio de mudanzas, contratados para “trasladar la sede del PRD de Tresguerras 210 a la avenida Himno Nacional, casi esquina con la calle de 12 de octubre”, podría haber incurrido en el presunto delito de robo, al forzar la entrada del inmueble contratando a un cerrajero y al sacar, sin que se hubiera protocolizado la entrega-recepción correspondiente, el mobiliario y la documentación oficial.

El domingo pasado (ayer) Rodríguez Martell trató, por tercera vez de protocolizar la toma de protesta al través de la convocatoria a un Consejo Estatal que a su vez no ha cumplido con el protocolo de la toma de protesta,    como indican los estatutos del sol azteca, sencillamente porque la Comisión Nacional de Garantías y Vigilancia no ha resuelto las impugnaciones y porque en este sentido no ha comunicado la calificación de validez de la elección al Comité Ejecutivo Nacional y este, por lo mismo, no ha emitido la constancia de validez ni ha convocado al Consejo Estatal para la toma de protesta.

Rodríguez Martell, por su parte, asegura que detrás de estos obstáculos se encuentra una misteriosa mano azul, aunque no se ha atrevido a decir nada más al respecto, sugiere que los intereses del PAN y del gobierno emanado de ese partido están enfocados a afectarlo; el Comité Directivo estatal prorrogado y el Consejo Estatal, encabezados por los profesores Miguel Ángel Campillo Bravo y Antonio Hernández Andrade, aseguran que son Rodríguez Martell y el ex secretario general del CDE del PRD, Felipe Abel Rodríguez Leal, quienes se encuentran bajo el protectorado de las autoridades estatales, como lo prueba el hecho de que la demanda interpuesta por el saqueo de documentos oficiales de la Secretaría de Finanzas ni siquiera fue atendida en la Procuraduría General de Justicia del Estado.

El Partido de la Revolución Democrática en San Luis Potosí, por decir lo menos, se encuentra pulverizado.
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